Según Yahoo Finance, si en el día de la inauguración de Donald Trump, el 20 de enero de 2025, se hubiera invertido un monto de 1.000 dólares en tres activos emblemáticos de ese momento —Bitcoin, oro y la moneda memecoin TRUMP35336—, hoy, el 4 de agosto de 2026, el valor de cada inversión sería muy distinto. El Bitcoin inició su jornada alrededor de 102.000 dólares, permitiendo comprar aproximadamente 0,0098 unidades. En la actualidad, al cotizarse alrededor de 62.000 dólares, ese mismo bloque de 1.000 dólares equivale a unos 607 dólares, una caída del 40%. A pesar de que Trump había promovido públicamente la adopción de criptomonedas, firmó la Ley GENIUS y estableció una reserva estratégica de Bitcoin, el precio no solo no subió, sino que se contrajo en medio de un entorno que, en teoría, favorecía su crecimiento. La política gubernamental en torno a criptoactivos fue la más proactiva en la historia de Estados Unidos, pero el mercado aún enfrentó una contracción significativa. Este descenso no se debe a una falta de apoyo institucional, sino a fuerzas macroeconómicas más amplias: la escasez de liquidez global, la política monetaria conservadora de la Reserva Federal y el despliegue masivo de posiciones especulativas que se reajustaban en el mercado.
El oro, por su parte, registró una subida del 22%. En el día de la inauguración, su precio se ubicaba en 2.697 dólares por onza, lo que permitía adquirir 0,371 onzas con 1.000 dólares. Hoy, al cotizarse en torno a 3.300 dólares por onza, la inversión original vale aproximadamente 1.323 dólares, una ganancia notable. Este comportamiento refleja el papel del oro como activo de refugio, especialmente en momentos de incertidumbre política o económica. A diferencia del Bitcoin, que depende de la confianza en tecnologías y estructuras digitales, el oro ha demostrado mantener su valor frente a cambios de liderazgo o alineaciones gubernativas.
Para los inversores peruanos, esta comparación ofrece una reflexión clave: no todos los activos responden igual ante cambios políticos. Mientras que el crecimiento de una criptomoneda puede estar vinculado a la voluntad de líderes, el valor de activos tradicionales como el oro se mantiene más estable, incluso en escenarios de volatilidad. En un contexto donde el mercado peruano enfrenta fluctuaciones cambiarias y una política monetaria que busca estabilidad, el oro podría ofrecer una herramienta de protección más sólida. Además, al observar cómo un activo tan prometido como el Bitcoin sufrió una caída a pesar de un entorno favorable, se ilumina la importancia de no confiar exclusivamente en el apoyo institucional. La elección de activos debe basarse en análisis de riesgo, no solo en el entorno político. En Perú, donde la inversión en activos digitales sigue en etapa de desarrollo, entender estas dinámicas puede ayudar a tomar decisiones más informadas y menos expuestas a la volatilidad extrema.