Según Gestión, en los últimos doce meses hasta octubre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de alimentos registró un incremento del 6.33%, con mayor peso en productos como hortalizas, legumbres y tubérculos, que crecieron un 23.3%. Este desplome en precios se observa en el mercado mayorista de Lima, monitoreado por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), donde se analizan 15 productos clave. En ese grupo, 11 alimentos alcanzaron niveles superiores al promedio registrado en los últimos dos años, y en varios casos, superaron los precios de meses anteriores. Entre ellos destacan: arveja verde, cebolla cabeza roja, choclo, frijol verde, haba grano, olluco, papa, tomate, vainita, zanahoria y zapallo.
En el Gran Mercado Mayorista de Lima (GMML), la papa registró un aumento notable: en noviembre, su precio promedio alcanzó los 2.35 soles por kilogramo. Este valor supera su nivel mínimo anual de 1.27 soles, registrado en julio, y se sitúa por encima del promedio de los últimos dos años, que fue de 1.69 soles por kilogramo. La cebolla cabeza roja también experimentó un alza, pasando de 1.35 soles a 2.50 soles por kilogramo a principios de noviembre, tras una baja en septiembre del año anterior. Su valor promedio en noviembre de los últimos dos años fue de 1.16 soles. El choclo, por su parte, se posicionó en 8.51 soles por kilogramo, mientras que el tomate alcanzó 3.15 soles por kilogramo, cifras que reflejan una tendencia de crecimiento constante.
Estas variaciones se ven potenciadas por el fenómeno de El Niño, que provoca condiciones climáticas extremas en distintas regiones agrícolas del país, y por el aumento de precios de combustibles, influenciado por el escenario internacional. El impacto se siente especialmente en el sector alimentario, donde los precios mayoristas marcan la línea de precios para los consumidores finales. Dado que la papa y el choclo son cultivos fundamentales en el Perú —la papa es el segundo más producido tras el arroz—, su volatilidad afecta directamente a las familias que dependen de estos productos para su alimentación.
Para los peruanos, especialmente en zonas rurales y en comunidades con bajos ingresos, estos incrementos significan una presión adicional en el presupuesto familiar. El costo de alimentos, que ya es alto en muchos sectores, se vuelve más inaccesible cuando los productos básicos suben constantemente. Esto resalta la necesidad de políticas públicas que fortalezcan la cadena de suministro agrícola, promuevan la seguridad alimentaria y estabilicen los precios en el mercado. En un contexto donde el costo de vida crece, entender cómo se mueven los alimentos no solo es un dato económico, sino una cuestión de bienestar social.
