Segun CNBC Markets, los precios de bienes en el sector de distribución aumentaron un 6.3% anual en septiembre, el mayor incremento desde marzo de 2022 y diciembre de 2022, respectivamente. El Índice de Precios al Por Mayor (PPI), según el Departamento de Trabajo de EE.UU., registró una subida mensual del 1.3% y anual del 6.3%, superando las proyecciones de los economistas consultados por Dow Jones, quienes esperaban un aumento mensual del 0.6% y anual del 5.5%. La mayor parte de este impulso se atribuye al conflicto en el Medio Oriente, que ha reducido la oferta de petróleo y elevado sus precios. Este fenómeno ha generado efectos en sectores indirectos, como los productos procesados para consumo inmediato, donde casi la mitad del alza se vincula a las subidas del precio del combustible diesel.
El componente del PPI que elimina alimentos y energía —conocido como core PPI— registró una subida mensual del 0.7% y anual del 5%. Aunque este indicador muestra una tendencia más moderada, los efectos de la inflación energética ya se detectan en otras categorías. El Índice de Precios al Consumidor (CPI) también mostró avances: subió 0.6% mensualmente y 3.7% en comparación con el mismo periodo del año anterior, superando las expectativas de los expertos (0.6% y 3.6%). Al excluir alimentos y combustibles, el core CPI creció 0.3% mensualmente y 2.6% anualmente, frente a las proyecciones de 0.2% y 2.5%.
Adicionalmente, el informe Beige Book, publicado por el Banco Central de EE.UU., registró el mayor número de referencias a inflación en su historia, según un análisis de Bespoke Investment Group. Esto indica que las tensiones económicas se han consolidado en múltiples frentes. En paralelo, las ventas al detalle crecieron un 0.8% en septiembre, un incremento superior al esperado (0.4%), aunque se redujo respecto al crecimiento del mes anterior, que fue superior al 1%. Este patrón sugiere que los consumidores están ajustando sus compras frente a presiones de precios.
Para el lector peruano, este panorama global resalta la vulnerabilidad de los mercados al cambio en el flujo de energía internacional. Aunque el país no depende directamente de exportaciones de petróleo, las fluctuaciones en el costo del combustible y los servicios energéticos pueden influir en la inflación local, especialmente en sectores como transporte, logística y bienes de consumo. Además, el crecimiento de ventas al detalle en EE.UU. puede ser un indicador de que las familias están restringiendo gastos, lo que podría ser un precedente para el comportamiento de consumidores en América Latina. En un contexto de volatilidad global, los peruanos deben estar atentos a cómo las decisiones de política energética y comercial en países clave afectan sus propios costos de vida.
