Según Gestión, el mercado de altos ejecutivos en Perú mostró una división clara en el primer semestre de 2026. Mientras las grandes corporaciones mantuvieron niveles similares de rotación de CEOs, las empresas medianas y pequeñas redujeron drásticamente sus cambios de liderazgo. En el primer semestre del año pasado, el porcentaje de reemplazos en empresas grandes fue del 10.3%, cifra que cayó al 8.8% en 2026. En contraste, en empresas medianas, la rotación descendió de 10.4% a 3.7%, y en las pequeñas, de 8.9% a 1%. Este patrón revela una estrategia de estabilidad frente a la incertidumbre.
El escenario económico ha sido clave en esta evolución. Durante los últimos dos años, el crecimiento sostenido ha permitido a las empresas confiar en la continuidad de sus líderes. En condiciones de buen desempeño, la necesidad de cambiar a un nuevo CEO se ha reducido. Las compañías han adoptado una postura más conservadora, valorando la estabilidad de sus equipos directivos. Este enfoque se refleja en la decisión de no intervenir en liderazgos clave, incluso cuando se presentan vacantes.
El entorno político también influyó. Muchas organizaciones, especialmente las medianas y pequeñas, han retrasado decisiones estratégicas hasta que el panorama político se vuelva más definido. En un contexto de transición electoral, la incertidumbre ha generado una preferencia por mantener a los ejecutivos actuales. Esta postura se justifica en la necesidad de evitar cambios bruscos que podrían afectar la operatividad y los planes a largo plazo.
Además, la estructura institucional de las empresas juega un papel importante. Las grandes compañías cuentan con sistemas formales de sucesión, directorios especializados y comités que gestionan el cambio de liderazgo. Este nivel de organización permite una transición más ordenada y planificada. En cambio, las empresas más pequeñas, que suelen carecer de estos mecanismos, han optado por mantener a sus CEOs, lo que refleja una falta de capacidad para gestionar cambios estructurales.
Para los profesionales peruanos que buscan desarrollar su carrera en gestión, este panorama indica que la estabilidad en el liderazgo es ahora una prioridad. Aunque el mercado de CEOs sigue siendo dinámico, las decisiones de cambio se toman con más cautela. Los ejecutivos que demuestran capacidad de adaptación y visión estratégica podrían encontrar ventajas en un entorno donde la continuidad es valorada. El crecimiento económico y la estabilidad política, aunque aún en desarrollo, han generado un entorno que favorece la permanencia de líderes probados. Esto implica que, para avanzar, es esencial construir credibilidad y experiencia, no solo en áreas técnicas, sino en la gestión de riesgos y la resiliencia ante incertidumbres.
