Segun arXiv q-fin, un estudio reciente analiza cómo estructurar mercados de divisas para minimizar los costos de transacción. La mayoría de pares de monedas no cuentan con mercados líquidos directos, por lo que las operaciones internacionales suelen pasar por una moneda dominante como intermediaria. Esta práctica, conocida como "routing", genera costos adicionales por la necesidad de convertir monedas en pasos intermedios. Para superar esta limitación, investigadores proponen modelos de mercados automatizados multimoneda que distribuyen liquidez entre múltiples pares, permitiendo intercambios directos y aprovechando la concentración de capitales.
El trabajo examina un diseño específico de fondos multimoneda que busca reducir los costos de operación. En un sistema basado en una arquitectura de precios constantes, los costos de trading se determinan por un equilibrio entre dos factores: por un lado, una menor influencia de precios al aumentar la liquidez conjunta; por otro, un mayor riesgo de pérdidas temporales al exponer la inversión a retornos compartidos entre monedas. Se derivan fórmulas cerradas que permiten calcular estos costos directamente, y se identifican las proporciones óptimas para asignar cada moneda dentro del fondo. Los resultados muestran que esta configuración supera significativamente el modelo tradicional en una amplia gama de condiciones del mercado. Además, se plantea un problema de clasificación que consiste en agrupar monedas en conjuntos multimoneda, resuelto mediante un algoritmo de agrupación jerárquica.
Los datos empleados abarcan 43 monedas y abarcan el periodo 2008-2023, utilizando información de tasas de cambio y volúmenes comerciales. El proceso de clasificación se ejecuta en solo 1.6 segundos, generando estructuras que reflejan tanto la distribución geográfica como las relaciones económicas entre las monedas. La eficiencia del modelo se mide en una reducción promedio del 13% en los costos reales frente al sistema actual de intermediación. Este ahorro se mantiene estable incluso en momentos de crisis financieras globales, lo que sugiere una robustez notable frente a condiciones volátiles.
Para los inversores y empresarios peruanos, este hallazgo implica que las operaciones internacionales —como el pago de exportaciones, importaciones o inversiones en mercados extranjeros— podrían volverse más eficientes si se adoptan estructuras de liquidez que eviten pasos intermedios. Aunque el sistema aún no está implementado en el mercado peruano, el modelo ofrece una base teórica sólida para futuras soluciones digitales o tecnológicas que faciliten el acceso a mercados externos. La reducción de costos en un 13% es un beneficio tangible que, en el contexto de una economía que depende cada vez más de la globalización, podría convertirse en una ventaja competitiva para las empresas nacionales.