Según Gestión, Agrícola y Ganadera Chavín de Huántar, empresa especializada en frutas congeladas y deshidratadas, ha redefinido su modelo de crecimiento en el mercado asiático. En lugar de depender únicamente de la ampliación de volúmenes, la compañía ha adoptado una estrategia centrada en la personalización de sus productos para satisfacer las preferencias regionales. Este enfoque se traduce en un objetivo claro: duplicar sus exportaciones anuales, pasando de unos 400 contenedores a cerca de 1,000, con una cifra de cierre en 2023 de alrededor de 750 contenedores. Actualmente, el volumen total de exportaciones alcanza las 16,000 toneladas al año, siendo el mango, la fresa y la palta los productos que conforman un 95% del portafolio.
La decisión estratégica se enmarca en el potencial del Megapuerto de Chancay, que ha abierto vías para conectar el sector agrícola peruano con mercados asiáticos. Este puente logístico ha sido clave para que la empresa rediseñe sus operaciones, priorizando regiones como China, Japón, Corea del Sur, Tailandia e Indonesia. Durante una gira comercial de casi 18 días, el equipo de ventas se reunió directamente con distribuidores y compradores, para entender las dinámicas de consumo locales. En este contexto, la tendencia no se centra en introducir nuevos productos, sino en reconfigurar los existentes para que coincidan con los perfiles gustativos de los consumidores asiáticos.
Uno de los ejes más destacados de esta adaptación es el desarrollo de productos derivados de la palta congelada, como el guacamole. Las formulaciones han sido ajustadas para evitar el sabor tradicional que prevalece en América del Norte y Europa, buscando en su lugar un equilibrio más equilibrado y atractivo para los paladares de Asia. Este cambio no solo refleja una comprensión profunda del mercado, sino también una inversión en la diferenciación competitiva frente a otras exportadoras.
Para los consumidores peruanos, este movimiento es un ejemplo tangible de cómo el mercado interno puede influir en la internacionalización. Aunque las exportaciones están dirigidas al extranjero, los avances en calidad y en adaptación a demandas específicas pueden reflejarse en la oferta nacional. Si bien las frutas congeladas siguen siendo un producto de alto valor, su desarrollo en el exterior puede servir como un catalizador para mejorar la producción local, impulsar la innovación y fortalecer la imagen del agro peruano en el escenario global. La experiencia de Chavín de Huántar demuestra que el crecimiento sostenido no depende solo de la cantidad, sino de la capacidad de escuchar y responder a los mercados.
