Según Gestión, el Grupo Poma ha trasladado su estrategia en el mercado peruano de hotelería de una etapa de exploración a una fase de consolidación. La operación en Miraflores, mediante los hoteles Real InterContinental Lima Miraflores y Indigo Lima Miraflores —que juntos cuentan con casi 400 habitaciones—, ha alcanzado su punto de madurez y ya no se encuentra en una etapa de prueba. La compañía ha confirmado que ambos establecimientos se han posicionado en el segmento de lujo, lo que permite anticipar nuevas aperturas en el país. A pesar de factores como el fenómeno de El Niño y la inestabilidad económica, el grupo no los considera obstáculos para continuar con inversiones.
El análisis de Manrique Rodríguez, responsable del cluster de los dos hoteles, señala que el primer año de operación se dedicó a entender el comportamiento del mercado y a identificar segmentos clave. Este proceso, según él, ya generó resultados claros. El Hotel Indigo, el más pequeño de los dos, cerraría el año con una ocupación anual estimada en 75%, alcanzando el 100% durante tres o cuatro días por semana. Por su parte, el Real InterContinental registraría una ocupación anual en torno al 60%, un nivel que coincidía con el objetivo original establecido para finales de 2026. Aunque el desempeño inicial no fue lineal, se registró una caída notable en abril y junio debido al periodo electoral, cuando la demanda corporativa se redujo drásticamente. Desde que se anunciaron los resultados de la segunda vuelta, el mercado ha registrado un reactivación notable en solicitudes.
Los meses de setiembre, octubre y noviembre son considerados por el ejecutivo como la temporada alta de eventos corporativos en su principal establecimiento. Esta concentración de demanda indica un patrón estable y predecible, que permite a la empresa planificar con mayor precisión. La experiencia en Miraflores no solo valida la viabilidad de la presencia en el Perú, sino que también ofrece una base sólida para futuras expansiones.
Para los peruanos, especialmente en sectores como el turismo corporativo o el lujo, este desarrollo refleja una mayor estabilidad en la oferta hotelera de alto nivel. Aunque el contexto económico sigue siendo delicado, el éxito de estos hoteles muestra que las inversiones en servicios de calidad pueden mantenerse incluso en momentos de incertidumbre. Los consumidores que buscan experiencias de alto nivel, ya sea para viajes de negocio o eventos personales, tienen hoy un nuevo punto de referencia. La consolidación de estos hoteles en un barrio clave como Miraflores, junto a su capacidad de atraer demanda estable, sugiere que el mercado de lujo en Lima está evolucionando hacia una oferta más robusta y accesible, aunque aún con un enfoque selectivo.
