Según Gestión, la agencia ProInversión ha decidido postergar el inicio de la primera subasta de activos no estratégicos de Petroperú debido al ingreso de 455 nuevos inmuebles. Este ajuste afecta directamente la programación inicial, que prevía comenzar la venta en julio, y podría verse retrasada hasta agosto, en el escenario más optimista, o hasta septiembre en el peor caso. Los bienes adicionales se incorporan a una lista original de 59 activos, generando un incremento significativo en el volumen de inmuebles que deben ser evaluados. La extensión del proceso se debe a que la valoración de estos bienes requiere un análisis más amplio por parte del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), lo que obliga a reestructurar el cronograma de la subasta.
Hasta el 1 de julio, se contaba con un grupo de 59 inmuebles sujetos a subasta, y ProInversión ya había iniciado el proceso de selección y registro de participantes. El proceso original contemplaba que los interesados pudieran inscribirse con un derecho de participación de S/ 500 antes del 6 de julio, con la subasta programada para el día siguiente en la Sala 1 del Piso 9, ubicada en la Av. Canaval Moreyra N° 150, San Isidro. En ese momento, se anunciaban cuatro bienes como primeros en subastarse: el chalet Paillardelle en San Isidro, la ex planta Pimentel en Lambayeque, la casa Chimbote en Áncash y el ex PetroCentro Cañete en Lima. Los valores mínimos asignados a cada uno suman al menos US$ 4.988.973, cifra que representa el monto base de partida para la subasta.
Para el lector peruano, esta postergación no solo refleja un proceso administrativo complejo, sino también una señal de que la reestructuración de Petroperú se realiza con una mayor cautela. Aunque el objetivo es generar recursos para fortalecer el balance financiero de la empresa, el crecimiento de inmuebles en el proceso indica que el esfuerzo no se limita a la venta de activos, sino que también implica una revisión más profunda de la gestión de bienes inmuebles. Esto puede afectar la percepción de liquidez y eficiencia de la petrolera, especialmente para inversionistas que buscan transparencia y avances claros en el proceso de descomposición de activos. El retraso también pone en evidencia que, en el contexto de una economía con crecimiento moderado, cada decisión de valoración de bienes debe ser evaluada con precisión para no generar inestabilidad en el mercado.
En un entorno donde la inversión pública es clave, el hecho de que se postergue una subasta inicial puede ser visto como un paso de precaución, no como un fallo. Para los ciudadanos, esto significa que el proceso no avanza con impulso, sino con rigor, lo que puede generar confianza a largo plazo si se cumple con la transparencia y el cumplimiento de los plazos.
