Según Gestión, la calificadora de riesgo Moody’s ha reafirmado la calificación de familia corporativa de Petroperú en “Caa1”, manteniendo sus calificaciones de deuda sénior no garantizada en el mismo nivel. Además, la entidad ha elevado la perspectiva de su evaluación crediticia base (BCA) a “ca” y ha invertido su postura anterior de negativa a positiva. Este cambio refleja una evolución en la estabilidad financiera de la petrolera, aunque sin ocultar que su estructura capitalista sigue siendo altamente apalancada. La entidad señala que el perfil crediticio de Petroperú es débil, y que su operación depende de apoyos gubernamentales constantes.
El ajuste positivo en la perspectiva se vincula directamente al financiamiento puente de 475 millones de dólares, ejecutado recientemente y facilitado por instituciones bancarias internacionales. Este instrumento permite a Petroperú mejorar su liquidez actual, reorganizar sus operaciones diarias y avanzar en la obtención de financiamiento a largo plazo. Aunque aún espera que se active el resto del monto para alcanzar una línea de crédito total de 2.000 millones de dólares, los primeros movimientos operativos ya han sido tomados.
El sistema ahora utiliza un Vehículo de Propósito Especial (SPV), mecanismo que permite a Petroperú gestionar sus activos y deuda de forma más independiente. Este enfoque representa un cambio clave respecto a los modelos pasados, en los que el Estado otorgaba préstamos directos, emitía deuda soberana y dejaba de supervisar el destino de los fondos. En la nueva estrategia, el Estado no actúa como fondeador, sino como garantista estructural. Esta transición, explicada por Luis del Carpio, director ejecutivo de ProInversión, busca que la petrolera se vuelva sostenible en el futuro, reduciendo su dependencia de intervenciones gubernamentales directas.
Para los inversores y empresas peruanas, este desarrollo es un indicador claro de que el sistema financiero nacional está implementando mecanismos más transparentes y estructurados para la gestión de entidades estatales. Aunque Petroperú aún enfrenta desafíos, el avance en su credibilidad crediticia y en su modelo de gestión sugiere una mayor estabilidad. Para el sector privado, especialmente en sectores vinculados a energía, este cambio puede abrir espacios para nuevas alianzas y inversiones. La clave está en que el apoyo del Estado se traduzca en mecanismos claros, evaluables y sostenibles, no solo para la petrolera, sino para la confianza en el entorno de inversión peruano.
