Según Gestión, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) respaldó el cambio de directorio en Petroperú, tras la confirmación por parte de la Junta General de Accionistas el 6 de agosto. Esta entidad, conformada conjuntamente por el MEF y el Ministerio de Energía y Minas, validó la sustitución casi total de los integrantes de la administración de la petrolera. En una conferencia de prensa, Elmer Cuba, jefe del MEF, destacó que el nuevo equipo, liderado por Oliver Stark, ha sido elegido para abordar las principales fallas gerenciales que afectaron a la empresa en los últimos años.
La compañía, inicialmente diseñada para generar utilidades y aportar renta petrolera al Estado, ha registrado una estrategia inversa. En su lugar, ha acumulado pérdidas que se han incrementado anualmente. Cuba señaló que el objetivo es finalizar este patrón de gestión y recuperar el enfoque original de Petroperú como entidad productiva y rentable. El nuevo directorio, conformado por Oliver Stark, César Burga Rivera, Daniel Cabrera Ortega, Víctor Belaunde Gutiérrez, Carlos Linares Peñaloza y Preuss, cuenta con especialistas en finanzas, derecho hidrocarburo y comercialización. Dos de sus miembros tienen vínculos directos con el sector financiero y de banca de inversión, con el propósito de reestructurar la deuda de la petrolera. El exgerente de comercialización será clave para recuperar su presencia en el mercado, mientras que el especialista en hidrocarburos aportará conocimientos técnicos clave para la operación del negocio.
Este cambio representa una señal clara de que el gobierno busca reorientar la gestión de Petroperú, no solo como empresa estatal, sino como instrumento de generación de flujos de caja positivos. La deuda acumulada, que ha crecido significativamente en los últimos años, se convierte en una de las principales barreras para su viabilidad. El nuevo equipo busca no solo corregir errores pasados, sino también establecer un modelo de gestión sostenible y alineado con las metas del sector energético nacional.
Para el lector peruano, este movimiento refleja una estrategia de reactivación de una empresa clave en el sector energético. La inversión en Petroperú no solo afecta a la producción de combustibles, sino que también influye en la estabilidad financiera del Estado. Si bien el sector enfrenta desafíos estructurales, el cambio de dirección podría abrir puertas a una recuperación de rentabilidad, mejorando así la capacidad del país para financiar proyectos públicos y mantener un equilibrio en el presupuesto. En un contexto de crecientes presiones económicas, una empresa como Petroperú que genere ingresos reales y estables puede convertirse en un pilar más sólido del desarrollo nacional.
