Según Gestión, Petroperú reportó una utilidad neta de US$ 121 millones en junio de este año, un cambio significativo frente a la pérdida de US$ 278 millones registrada en el mismo periodo del año anterior. Este resultado se deriva de tres factores clave identificados por la petrolera. En primer lugar, el ascenso de los precios internacionales del petróleo y sus derivados entre marzo y mayo impulsó la generación de ganancias, ya que las operaciones de almacenamiento de productos terminados permitieron ampliar los márgenes entre el precio del crudo y el de sus productos finales. Los datos del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) muestran que el precio promedio del barril de crudo pasó de US$ 91 en marzo a superar los US$ 100 en abril y mayo. Sin embargo, a partir de junio, la tendencia cambió: el precio comenzó a declinar, llegando a US$ 85 en ese mes y, en julio, descendió por debajo de los US$ 80 en los primeros días del mes.
El segundo elemento fue la reducción de gastos operativos, ventas y generales. La finalización de los contratos de licencia temporal en los lotes I y VI disminuyó los costos asociados a estas áreas. Además, el nivel de ventas redujo los gastos de transporte de combustibles, mientras que el consumo de productos de petróleo cayó debido al menor volumen procesado. Las operaciones de mantenimiento y reparación también se mantuvieron a niveles más bajos, lo que contribuyó a una reducción general en el gasto diario. Por último, el crecimiento en las ventas de crudo en los lotes X y Z-69 elevó directamente la contribución de estos bloques al resultado neto y al Ebitda.
A pesar de esta mejora en el resultado financiero, la situación de Petroperú no es sostenible sin intervenciones estructurales. Se registran al menos siete factores negativos que afectan la viabilidad operativa. Uno de ellos es la reducción en la producción de diésel, que impacta directamente en la capacidad de la empresa para cubrir demandas del mercado nacional. Además, el capital de trabajo, clave para mantener operaciones diarias como la compra de crudo, sigue en estado negativo, aunque se ha reducido en magnitud.
Para el lector peruano, esta evolución evidencia que el desempeño de Petroperú depende tanto de factores externos —como los precios internacionales del petróleo— como de decisiones internas en gestión operativa. Mientras los precios globales fluctúan, el país enfrenta una dependencia creciente de la industria petrolera para mantener el suministro energético. Por ello, cualquier ajuste en la producción o en la cadena de suministro debe considerarse con mayor sensibilidad, ya que afecta directamente a las familias, a la economía y a la estabilidad de los servicios básicos.
