Según Gestión, el aumento del precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI), que alcanzó US$ 93.8 por barril el lunes 7 de septiembre, representa una subida del 35% en comparación con principios de agosto. Este incremento fue inmediatamente reflejado en el mercado peruano, donde las refinerías estatales y privadas, como Petroperú y Repsol, actualizaron sus listados mayoristas de productos derivados. Los cambios afectaron distintos tipos de combustibles: gasolinas, gasoholes, diésel y gas licuado de petróleo (GLP). En plantas del interior del país, como Pisco, Talara, Piura, Salaverry y Mollendo, las gasolinas registraron aumentos entre 0.72% y 3.66%, mientras que los petróleos industriales experimentaron subidas de 0.55% y 0.57%. Los gasoholes premium y regular, ofrecidos por Petroperú, subieron entre 1.07% y 3.48%, en localidades como Talara, Piura y Ilo. El diésel mostró variaciones entre 1.53% y 1.72%, con reducciones mínimas en Tarapoto, Talara, Conchán y estabilidad en Lima y Callao. El GLP comercializado en la planta de Talara, distribuido en zonas del norte, se incrementó en 2.71%, alcanzando S/ 3.12 por kilogramo.
Este escalado en los precios mayoristas ha generado una transmisión directa al sector minorista, afectando al consumidor final. El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) indica que en los últimos 12 meses, el costo del transporte de pasajeros por carretera ha crecido 18.56%, y el rubro transporte en conjunto ha aumentado un 14.79% entre septiembre de 2025 y agosto del mismo año. La escalada en el costo del petróleo, que ya se ubicaba en un 80% más alto que niveles previos, evidencia una presión inflacionaria creciente en el mercado interno. Para el peruano, esto significa una carga adicional en los gastos cotidianos: combustibles, transporte y servicios que dependen de estos insumos. La situación resalta la vulnerabilidad del sector de consumo ante fluctuaciones internacionales. Aunque el mercado interno tiene mecanismos de regulación, el impacto se siente directamente en las familias, especialmente en zonas rurales y periféricas donde los precios minoristas no han sido ajustados con rapidez. La dependencia del petróleo como fuente de energía y transporte hace que cualquier variación en el precio global se traduzca en un aumento de la bolsa familiar. Por ello, el seguimiento de indicadores clave como el precio del petróleo y los índices de inflación es esencial para tomar decisiones de consumo y ahorro.
