Segun Gestión, el Índice Big Data de Consumo de BBVA Research registró un aumento del 13.1% en abril respecto al mismo mes de 2025, mostrando un crecimiento anual en el gasto familiar. Este incremento, similar al registrado en marzo (13.2%), marca el inicio del segundo trimestre con una expansión de dos dígitos que se mantiene desde junio del año anterior. A pesar de que el impulso es menor que en los dos trimestres previos, el comportamiento de los hogares no se ve afectado por la presión inflacionaria. La tasa de inflación anual se elevó a 4.0% en abril, superando las cifras de marzo (3.8%) y febrero (2.2%), y se acerca cada vez más al límite superior del objetivo del Banco Central de Reserva. El indicador también revela una disminución en la confianza del consumidor, lo que subraya el contexto de vulnerabilidad económica. Sin embargo, la evidencia de gasto persistente emerge en la corrección estacional: el consumo familiar creció 1.6% en abril frente a marzo, tras dos meses consecutivos de contracción. Este movimiento refleja una resistencia del sector privado al recorte de poder adquisitivo.
El impulso se alimenta principalmente del crecimiento del crédito de consumo, que alcanzó un ritmo de 11.2% en marzo, según datos de BBVA Research. Este apoyo financiero se vincula al aumento del empleo formal y a las mejoras en los ingresos laborales, factores que han mantenido la estabilidad en el comportamiento de gasto. Las compras realizadas con tarjetas de crédito o débito —que representan el 75% del total del consumo— muestran una distribución dinámica en categorías clave. Entretenimiento emerge como una de las principales áreas de inversión, seguida por bienes de consumo diario, transporte y servicios de salud. Aunque los precios continúan subiendo, las familias peruanas siguen priorizando sus necesidades básicas y actividades recreativas, lo que indica una adaptación estratégica a la realidad económica.
Para los peruanos, este escenario sugiere que, pese a la presión inflacionaria, el consumo sigue siendo una herramienta de estabilidad personal. La capacidad de mantener gastos en sectores como el entretenimiento y el transporte indica una estrategia de ahorro activo y de distribución del presupuesto. No obstante, la dependencia del crédito y la exposición a variaciones del costo de vida plantean riesgos. Es clave que los hogares evalúen sus finanzas con mayor frecuencia, especialmente en un entorno donde la inflación persiste y los ingresos no crecen al mismo ritmo. La experiencia de abril muestra que el consumo no se detiene, pero su estructura se vuelve más consciente y ajustada, lo que exige mayor responsabilidad en las decisiones financieras diarias.
