Segun Gestión Tu Dinero, los peruanos están aumentando sus participaciones en empresas tecnológicas de Estados Unidos, especialmente en sectores de inteligencia artificial. Este fenómeno se manifiesta en una creciente exposición a valores de gigantes digitales, como Apple, Microsoft o Nvidia, cuyos mercados han registrado acentuaciones en los últimos meses. Aunque el crecimiento de estas inversiones no está registrado en cifras oficiales específicas, los patrones de comportamiento en redes sociales indican una expansión significativa del interés en el mercado bursátil. Este interés se alimenta de contenidos digitales que simplifican los conceptos financieros, pero también plantea desafíos en cuanto a la calidad y la veracidad de la información ofrecida.
Los creadores de contenido financiero, conocidos como finfluencers, han desempeñado un rol clave en la difusión de estrategias de inversión. Sin embargo, su influencia no debe ser vista como neutra. En Colombia, por ejemplo, se establece que solo profesionales registrados pueden recomendar inversiones con el fin de afectar decisiones de ahorro de particulares. Shenny González, presidenta de Asobolsa —organización de sociedades comisionistas que forma parte del holding Nuam, junto con la BVL—, subraya que cualquier recomendación directa sobre productos o portafolios debe ser evaluada como actividad de asesoría financiera. En ese sentido, los contenidos deben clarificar si están promoviendo productos pagados, y deben contar con certificaciones profesionales y licencias vigentes.
Para el público peruano, este escenario implica una necesidad de vigilancia crítica. No todos los peruanos que siguen contenidos en redes sociales tienen acceso a información verificada o a formación técnica en finanzas. Algunos creadores, especialmente aquellos con gran alcance, pueden no cumplir con los estándares exigidos en otros países del grupo Nuam. Esto genera un riesgo estructural: quienes tienen menos visibilidad pueden ser tratados con más exigencia, mientras que quienes poseen más audiencia quedan fuera de cualquier control normativo. La brecha no es de alcance, sino de responsabilidad. Cada persona que recomienda inversiones debe cumplir con los mismos requisitos, independientemente de su número de seguidores.
En el contexto peruano, donde la educación financiera aún está en desarrollo, este panorama exige una mayor conciencia entre los inversores. Es fundamental que los peruanos evalúen no solo el contenido, sino también la credibilidad del creador: ¿tiene formación técnica? ¿Ha sido certificado? ¿Se declara si el contenido es promocional? Estos cuestionamientos no son meros hábitos, sino herramientas para proteger los ahorros personales. En un entorno donde la tecnología domina el crecimiento económico, la capacidad de discernir entre información útil y sesgada será clave para tomar decisiones sostenibles y seguras.
