Según Gestión, en los últimos cuatro años el número de postulaciones en el mercado laboral peruano ha aumentado un 18%, según datos de Bumeran. Este crecimiento se traduce en una transformación del comportamiento del candidato: en 2022, el promedio de ofertas a las que una persona se postulaba era de siete; en agosto de 2026, esa cifra subió a nueve, lo que representa un incremento del 17%. Este aumento no solo refleja una mayor búsqueda de empleo, sino que también implica una carga creciente para las empresas, que deben gestionar volúmenes crecientes de perfiles para identificar los más adecuados para cada puesto.
La inteligencia artificial emerge como una herramienta clave para enfrentar esta realidad. Bumeran reveló que el 58% de los especialistas en recursos humanos en el país ya integran herramientas de IA en sus procesos de selección. En el ámbito de redacción de vacantes, el 37% de estos profesionales los emplean para diseñar descripciones más atractivas y eficientes. Por su parte, el 21% utiliza la tecnología para filtrar perfiles basados en palabras clave y requisitos específicos. En plataformas digitales, la IA actúa como un primer filtro, analizando los perfiles según los criterios del aviso, y llevando a cabo una evaluación inicial. A partir de allí, se realiza una preentrevista para detectar el interés genuino de cada candidato. Los perfiles que pasan esta etapa son clasificados y asignados a fases específicas, mostrándose al reclutador para su revisión posterior.
Este enfoque no solo acelera el proceso, sino que también mejora la precisión al reducir errores de selección. Diego Tala Tala, director de Bumeran en Jobint, destacó que el verdadero desafío no es simplemente filtrar candidatos, sino convertir la gran cantidad de postulaciones en un sistema de criterios claros y ágiles. En un contexto donde el mercado laboral se vuelve más competitivo, la integración de tecnologías digitales permite que las empresas no solo respondan más rápidamente, sino que también detecten talentos que antes habrían pasado desapercibidos.
Para los trabajadores peruanos, este escenario implica una transformación en cómo se busca empleo. No basta con enviar una solicitud a una sola oferta; ahora, el proceso exige una estrategia más consciente, con una atención al detalle en los perfiles y a la redacción de los avisos. Quienes se preparan con anticipación, utilizando herramientas digitales y comprendiendo mejor los requisitos de los puestos, tendrán ventaja en un entorno donde la competencia se mide no solo por experiencia, sino por la capacidad de adaptarse a procesos más dinámicos y tecnológicos. La IA no reemplaza al reclutador, sino que lo potencia, permitiendo que el humano se enfoque en decisiones estratégicas, no en tareas repetitivas.
