Segun Gestión, el Perú podría ver un impulso significativo en su inversión privada a partir de 2027, gracias a su estabilidad macroeconómica, niveles bajos de deuda pública y un espacio fiscal favorable. Este panorama fue destacado por Ariel Yépez, director del Banco Mundial para Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, durante su intervención en el evento “Perspectivas 2027”. Aunque estas condiciones son sólidas, no garantizan automáticamente atraer capital extranjero o privado. El especialista enfatizó que el país compite directamente con otros entornos, y que las empresas evalúan cuidadosamente las condiciones de operación, desde la infraestructura hasta la disponibilidad de tecnología y mercados.
La mayor parte del potencial productivo peruano se encuentra fuera de Lima. Sectores clave como minería, agricultura, turismo, biodiversidad, recursos forestales y energía representan un espacio amplio para el crecimiento. Sin embargo, para que esos sectores se traduzcan en desarrollo real, es esencial conectar su capacidad productiva con redes logísticas, acceso a mercados y flujos de capitales. El desafío no es si el Perú posee ventajas, sino cómo convertir esas fortalezas en dinámicas de crecimiento sostenido. El entorno debe ser diseñado para que las empresas no solo ingresen, sino que se expandan y generen empleo local.
En el sector minero, el país tiene una posición estratégica. Posee una de las mayores dotaciones geológicas del mundo, tanto en América Latina como globalmente. Además, cuenta con una red de proveedores y una experiencia histórica en la gestión de proyectos mineros. Esta ventaja se potencia por la creciente demanda mundial de minerales para la transición energética y el desarrollo de tecnologías modernas. No obstante, Yépez advirtió que disponer de recursos no implica que se realice inversión. La ausencia de un marco regulatorio claro, de infraestructura adecuada o de confianza en el proceso de adjudicación puede obstaculizar el avance.
Para los inversores peruanos y para el público en general, este escenario ofrece una visión realista: el país no depende únicamente de su potencial natural, sino de su capacidad para transformar ese potencial en una realidad viable. Los datos indican que el Perú tiene 63 proyectos mineros en su cartera actual, pero su éxito dependerá de cómo se gestionen las políticas públicas, se fortalezcan las alianzas entre el sector privado y el gobierno, y se mejoren las condiciones de inversión. En un contexto donde otros países también buscan aprovechar sus recursos naturales, el Perú debe centrarse no solo en poseer, sino en conectar, capacitar y escuchar a sus actores económicos. Solo así se podrá acelerar el crecimiento sostenido que tanto el país como sus ciudadanos esperan.
