Segun Gestión, durante una visita al Perú como parte de una gira por América Latina, el director para las Américas del Servicio Europeo de Acción al Exterior (SEAE), Pelayo Castro, destacó la importancia estratégica de los relaciones bilaterales en un momento de transición política. La Unión Europea ve en el Perú un actor clave en América del Sur, y considera que el actual gobierno abre una ventana para fortalecer colaboración en sectores críticos. Este encuentro no solo simboliza el interés europeo, sino que también refleja una voluntad concreta de ampliar acciones conjuntas.
El SEAE ha identificado tres ejes centrales en su enfoque: seguridad, atraer inversiones para el crecimiento económico y reforzar el funcionamiento de instituciones públicas. En este marco, se han impulsado dos iniciativas clave. La primera, denominada “Action”, busca consolidar el esfuerzo europeo en la lucha contra el crimen organizado, una problemática que afecta a múltiples países de la región. La segunda, en proceso de culminación, consiste en cerrar un nuevo acuerdo entre el Perú y Europol, que permitirá un mayor intercambio de información y coordinación en seguridad. Además, se ha lanzado una iniciativa para promover inversiones europeas en energía, una área donde la UE ya representa una participación significativa.
Los datos revelan que el Perú es socio principal de la UE en el sector energético. El país concentra un 40% de los proyectos de generación eléctrica, más del 35% en redes de transmisión y más del 40% en tecnologías solares. Este perfil posiciona al Perú como un eje clave en la transición energética regional. Para materializar estos objetivos, la UE está dispuesta a invertir 6 millones de euros, que servirán como apalancamiento para desarrollar cientos, incluso miles, de millones de dólares en proyectos reales.
Para el lector peruano, este escenario es una señal de que el país está dentro de un proceso de reafirmación de su rol en el escenario internacional. Las alianzas con actores como la UE no solo fortalecen el sistema de seguridad nacional, sino que también abren puertas a flujos de inversión que pueden transformar sectores clave, como la energía. En un contexto de crecientes desafíos económicos y ambientales, estas colaboraciones no solo aportan recursos, sino que también posicionan al Perú como un referente en la sostenibilidad y el desarrollo responsable. La clave está en convertir los acuerdos en acciones concretas, y en garantizar que las inversiones generen beneficios reales para la población.
