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Perú y el Mundial: qué premios buscan los limeños
Mercados

Perú y el Mundial: qué premios buscan los limeños

Gestión23 de junio de 2026Cortesia de Gestión

Segun Gestión, un análisis de Ipsos Perú sobre consumidores limeños de los segmentos A, B y C —que representan el 80% del gasto en la capital— revela una clara preferencia por beneficios tangibles frente a aspiraciones deportivas. Aunque el deseo de ver partidos en estadios reales es un elemento emotivo, solo el 19% de los encuestados lo considera un premio prioritario. La mayoría, en cambio, valora más las experiencias que pueden disfrutarse en su entorno local. Así, 43% opta por productos, vales o servicios nacionales como recompensas, lo que indica una postura de consumo más práctica que idealista.

La demanda de premios inmediatos también se manifiesta con claridad. En las respuestas a cuáles sorteos prefieren, los vales de consumo y delivery lideran con 57% de menciones, seguidos por sorteos “raspa y gana” con 53% y acumulación de puntos por compras con 42%. Este patrón refleja una preferencia por incentivos que generan valor de inmediato, sin depender de eventos lejanos o imprevisibles. Para Javier Álvarez, director senior de Tendencias de Ipsos Perú, el consumidor limeño rechaza promesas vacías. “La gente busca realidades, no utopías”, afirma, destacando que factores como costos, logística y motivos personales hacen que la posibilidad de viajar a las sedes del Mundial sea poco viable para la mayoría.

En cuanto a los productos que se planean adquirir, el 69% de los encuestados indicó que comprará snacks, mientras que el 60% se inclina por ropa deportiva. Estos datos muestran que el consumo se orienta hacia elementos cotidianos y accesibles, más allá de artículos de lujo o experiencias fuera del país. Las marcas premium podrían aprovecharse con ofertas exclusivas para segmentos de alto ingreso, como el NSE A, pero no deberían replicar estas estrategias como modelo generalizado. El mercado peruano, en este contexto, no responde a emociones aisladas, sino a necesidades concretas y asequibles.

Para los peruanos, el Mundial no es solo una celebración deportiva, sino un estímulo para el consumo cotidiano. El interés no se concentra en viajes ni en eventos lejanos, sino en productos que ya están disponibles y que pueden ser disfrutados sin esfuerzo. Esta tendencia refleja una cultura de consumo más racional, donde el valor se mide por lo que se puede usar, no por lo que se puede imaginar. En un país donde las finanzas personales son clave para la estabilidad, el consumo bien pensado —basado en beneficios reales y accesibles— es una estrategia más viable que las promesas emocionales.