Segun Gestión, el vínculo entre Perú y Corea del Sur se consolidó hace casi 15 años con el inicio del Tratado de Libre Comercio, que ha sido clave para impulsar intercambios industriales y tecnológicos. Desde entonces, las economías han profundizado su colaboración, especialmente en sectores estratégicos como la defensa y la fabricación naval. En 2012, Perú adquirió aeronaves KT-1P, desarrolladas y producidas por Korea Aerospace Industries (KAI), una muestra concreta de la integración tecnológica entre ambos países. Posteriormente, la Servicio Industrial de la Marina (SIMA Perú) firmó un convenio con HD Hyundai Heavy Industries para fortalecer la capacidad naval nacional, incluyendo transferencias de conocimiento técnico y la construcción de embarcaciones. Este camino se amplió en 2023, cuando el Ejército del Perú y la Fábrica de Armas y Municiones del Ejército (FAME) acordaron una relación estratégica con Hyundai Rotem, con el objetivo de modernizar sus capacidades militares y cerrar brechas tecnológicas.
La Defense Acquisition Program Administration (DAPA), entidad gubernamental surcoreana, ha expresado claramente su creciente optimismo sobre el futuro de las relaciones bilaterales. Young do Kim, secretario de DAPA, señaló que la cooperación entre Corea y Perú será cada vez más amplia, extendiéndose más allá de la industria de defensa. En 2025, se comprometió que Corea envíe a Perú tanques de batalla principales del modelo K2 (Black Panther), un hito histórico ya que marca el ingreso oficial de vehículos de combate de esta clase en Latinoamérica. Además, DAPA anticipó que, en el futuro, las exportaciones no se limitarán a equipos convencionales, sino que podrían incluir sistemas basados en inteligencia artificial (IA) y otras tecnologías avanzadas. Este enfoque refleja una visión de cooperación que va más allá del comercio, hacia una integración de capacidades tecnológicas y de desarrollo industrial.
Para el lector peruano, este panorama representa una oportunidad real de acceso a tecnologías de vanguardia en sectores clave como la defensa y la industria naval. Aunque el país aún se encuentra en etapas iniciales de desarrollo tecnológico en estas áreas, los acuerdos con empresas surcoreanas demuestran una estrategia de modernización que puede acelerar el crecimiento de su capacidad productiva. Además, el interés de Corea del Sur en expandir su participación no solo a la defensa, sino a tecnologías emergentes, abre puertas a un futuro en el que Perú pueda posicionarse como centro regional de innovación. La inversión extranjera en tecnología no solo fortalece la seguridad nacional, sino que también puede generar empleo, fomentar la formación técnica y impulsar el desarrollo de cadenas productivas locales. Este modelo podría convertirse en un referente para otros países latinoamericanos que buscan cerrar brechas tecnológicas.
