Segun Gestión, el mercado global de aguacate peruano enfrenta una reducción en sus proyecciones de crecimiento, mientras que la competencia con Chile mantiene un equilibrio técnico en el volumen exportado. Aunque el Perú ha consolidado su posición como segundo exportador mundial de palta hass —la variedad que representa el 96% de los embarques—, las proyecciones para 2026 muestran una tendencia de contracción. En 2024, los envíos de palta hass alcanzaron 723.000 toneladas métricas, un aumento del 38% en comparación con el año anterior. Hasta la primera quincena de mayo de 2026, el sector ya ha registrado 252.050 toneladas, lo que representa un incremento del 7,91% respecto al mismo periodo del año anterior.
La Asociación de Productores y Exportadores de Palta Hass del Perú (ProHass) ha revisado su pronóstico en varias etapas. Inicialmente, se anticipaba un crecimiento del 7% en el 2026, lo que habría llevado a un total de 765.000 toneladas. Sin embargo, a principios de mayo, se redujo la proyección a un crecimiento del 6%, y recientemente, el presidente de ProHass, José Antonio Castro, indicó que el incremento podría ser solo del 3%, alcanzando un volumen de 746.650 toneladas. Este ajuste se vincula a condiciones climáticas extremas, ya que las temperaturas mínimas en la costa peruana han registrado entre 3°C y 5°C por encima de los promedios históricos de los últimos 45 años. Este fenómeno ha afectado el desarrollo de los huertos, generando una producción más dispersa y con frutos de menor tamaño en zonas del norte del país.
La variabilidad climática no solo impacta la calidad y tamaño de la cosecha, sino también la eficiencia de los procesos de cultivo. Los agricultores enfrentan una situación de incertidumbre, ya que los patrones de crecimiento se desvían de los modelos tradicionales, lo que pone en riesgo la continuidad del crecimiento exportador. Aunque el volumen de exportación ha mostrado una estabilidad en los primeros meses del año, la proyección para el cierre de campaña —que se extiende hasta la segunda mitad del año— no refleja optimismo claro.
Para el lector peruano, este escenario evidencia la vulnerabilidad de un sector clave en la economía agroexportadora ante condiciones climáticas no previsibles. Las temperaturas anómalas no solo afectan la producción directa, sino que también generan inestabilidad en los precios y en la capacidad de cumplir con los plazos de entrega. Es vital que el gobierno y las instituciones de promoción de exportaciones fortalezcan el monitoreo climático y apoyen a los productores con estrategias adaptativas. Sin una intervención efectiva, el sector podría perder su ventaja competitiva frente a otros países, lo que afectaría no solo a los productores, sino también a la rentabilidad de las exportaciones que sustentan parte del PIB nacional.
