Segun Gestión, los ingresos del sector minero en Perú alcanzaron en los primeros meses de 2026 una cifra récord de S/ 26,000 millones, lo que representa un aumento del 41.4% respecto al mismo periodo del año anterior. Este crecimiento se mantiene en un ritmo acelerado, ya que entre enero y marzo del año en curso, los ingresos acumulados alcanzaron S/ 8,919 millones, lo cual representa un incremento del 46.9% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Si esta tendencia se mantiene en los próximos trimestres, el total anual podría superar los S/ 35,600 millones, consolidando el récord por segundo año consecutivo. Esas cifras no solo reflejan una expansión en la actividad extractiva, sino también un aporte significativo a los presupuestos de gobiernos regionales y locales.
La demanda global por minerales sigue fortaleciéndose, especialmente en sectores clave como energías renovables, redes eléctricas, baterías para vehículos eléctricos y la infraestructura de inteligencia artificial. A pesar de fluctuaciones temporales en el precio del cobre —influenciadas por desaceleraciones en la economía china o tensiones comerciales—, su cotización muestra una orientación estructural positiva a largo plazo. Este panorama indica que el mercado no solo resiste, sino que se posiciona para mantener una dinámica de crecimiento sostenido en los próximos años.
El panorama futuro de esta industria, sin embargo, no está totalmente determinado por los factores de mercado, sino que también depende de decisiones políticas. A principios de junio, se llevará a cabo la segunda vuelta electoral entre Fuerza Popular y Juntos por el Perú. Las posiciones de ambos partidos sobre la minería, así como las declaraciones de sus candidatos, incluyendo a Roberto Sánchez y Keiko Fujimori, podrían moldear el entorno regulatorio. Incluso si los ingresos siguen creciendo, el impacto en el sector dependerá de si se mantienen o se restringen las concesiones, si se fomentan inversiones o se imponen nuevos controles. La estabilidad del marco normativo es clave para que las empresas continúen operando con confianza.
Para los inversores y empresarios peruanos, este escenario implica un riesgo importante. Aunque los precios de los minerales se mantienen en crecimiento, la incertidumbre política puede generar desinversión o retrasos en proyectos. En un contexto donde el sector minero aporta más de un 40% a la recaudación fiscal, cualquier cambio drástico en la regulación podría afectar directamente a las cadenas productivas. Por ello, los actores del sector deben estar atentos a los discursos políticos y a los posibles cambios en las políticas públicas. El crecimiento de la minería no es solo una cuestión de mercado, sino también una decisión política que debe ser evaluada con cuidado.
