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Perú retrocede en Pisa 2025: escuelas, desempeño y desigualdades
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Perú retrocede en Pisa 2025: escuelas, desempeño y desigualdades

Gestión8 de setiembre de 2026Cortesia de Gestión

Según Gestión, los resultados de la Prueba Pisa 2025 revelan un deterioro en el desempeño académico de estudiantes peruanos en comprensión lectora, matemáticas y ciencias. Los puntajes registrados son de 406 en ciencia, 390 en lectura y 382 en matemáticas. En comparación con el año 2022, se observan caídas de 2, 15 y 9 puntos respectivamente en esas áreas. Estos resultados sitúan al Perú por debajo del promedio de los países de la OCDE: 482 puntos en ciencias, 461 en lectura y 463 en matemáticas. Además, la prueba incorpora una evaluación específica sobre resolución de problemas computacionales, donde Perú obtuvo 436 puntos, nivel similar al de Colombia, Filipinas, Israel, Mongolia, Rumania, Serbia y Albania.

El informe destaca que solo el 0.5% de los estudiantes alcanzan un alto nivel de desempeño, mientras que el 46.6% se clasifica como de bajo rendimiento. La desigualdad socioeconómica juega un papel clave: el 13.7% de la variación en el rendimiento en ciencias se explica por el índice socioeconómico. Se estima que el 25% de los estudiantes peruanos se encuentran en la parte más vulnerable del índice, ubicándose en el cuarto inferior. Durante el periodo entre 2022 y 2025, el rendimiento de estos estudiantes mejoró en seis puntos, lo que indica un avance positivo aunque aún modesto. También se señala que un 10.1% de los jóvenes desfavorecidos muestra resistencia académica, lo que sugiere que existen barreras estructurales que limitan su acceso a oportunidades de aprendizaje.

Para el lector peruano, estos datos evidencian una brecha significativa entre el rendimiento educativo promedio y las condiciones reales de muchas familias. La caída en los puntajes, especialmente en matemáticas, puede estar vinculada a la falta de infraestructura escolar adecuada, como las escuelas nuevas que el gobierno promete construir. Si bien el avance en el rendimiento de estudiantes desfavorecidos es alentador, no alcanza a compensar el retroceso general. La educación no solo depende de políticas de inversión, sino también de su implementación efectiva en comunidades vulnerables. En un contexto donde más de un cuarto de los estudiantes enfrenta condiciones socioeconómicas adversas, el sistema debe priorizar equidad y calidad en cada aula. La construcción de escuelas nuevas no basta si no se acompañan de programas que fortalezcan el aprendizaje desde el inicio. El desempeño de los jóvenes no es solo un dato, es un reflejo de las oportunidades que el país les ofrece.