Según Gestión, más de 335 mil empresas peruanas ya operan en plataformas digitales, lo que evidencia el crecimiento acelerado del e-commerce en el país. Este avance no solo refleja una transformación tecnológica, sino también la capacidad de las micro y pequeñas empresas para adaptarse a nuevos modelos de comercialización. Sin embargo, el cumplimiento de políticas públicas diseñadas para fortalecer estas actividades ha mostrado debilidades. En este contexto, el programa Impulso MYPERÚ, creado como respuesta a la crisis sanitaria, deja una brecha clara: su ejecución se ve afectada por retrasos en el pago del Bono del Buen Pagador (BBP), un mecanismo que premia a las mypes que cumplen sus pagos de crédito.
El BBP está estructurado para que el Estado asuma parcialmente el costo de la cuota final de un préstamo, lo que debería incentivar la disciplina financiera y mantener el flujo de crédito. Sin embargo, fuentes oficiales indican que desde hace cerca de un año, el gobierno no ha cumplido con esta obligación. El exministro de Economía, David Tuesta, señala que el Ministerio de Economía y Finanzas transfirió inicialmente una parte del monto, pero posteriormente abandonó el compromiso. En su lugar, las instituciones financieras han asumido la responsabilidad, incluso sin tener derecho a hacerlo, lo que genera una presión sobre sus operaciones. Esta situación genera dos efectos: el banco pierde interés en otorgar el bono, y como consecuencia, reduce su apertura hacia nuevas mypes.
El resultado es un sistema financiero que, en momentos de incertidumbre, puede empezar a percibir a las pequeñas empresas como riesgos más elevados. Para el sector, esto significa que los créditos podrían volverse más difíciles de obtener o incluso inalcanzables. El esquema original, que se diseñó para funcionar eficazmente, se encuentra ahora en riesgo por una falta de continuidad en las promesas gubernamentales. Este caso no es solo un detalle administrativo, sino una señal sobre la capacidad del Estado para mantener la confianza en sus instrumentos de apoyo económico.
Para los lectores peruanos, este escenario es especialmente relevante. Las mypes representan el pilar principal del empleo en el país, y su estabilidad es clave para la economía nacional. Si el sistema financiero comienza a verlas como riesgos, se debilitará la capacidad de crecimiento local. Los ciudadanos deben estar atentos a cómo las políticas públicas se implementan, porque la credibilidad del Estado no se construye solo con declaraciones, sino con acciones concretas y sostenidas.
