Según Gestión, una investigación de la empresa Buk, especializada en gestión de recursos humanos, revela una clara brecha entre las declaraciones oficiales de políticas salariales y las acciones reales de las empresas peruanas. Este análisis, realizado a partir de datos recopilados entre enero y junio de este año, examina más de 71.000 empleados de 1.149 empresas formales del sector privado nacional. Los datos provienen de registros de planillas y encuestas aplicadas a más de 6.700 trabajadores y 430 líderes empresariales. Los cálculos se basan en el salario bruto mensual pagado, sin incluir beneficios ni gratificaciones, y abarcan 207 cargos profesionales estandarizados.
El hallazgo más destacado es la paradoja existente en el manejo salarial: mientras el 72% de las empresas afirma tener una política formal de revisión salarial —el nivel más alto entre Perú, Chile, México y Colombia— solo el 46% realiza ajustes reales en función del costo de vida o de la inflación. Este porcentaje es el más bajo de la región, frente al 90% registrado en Colombia. Aunque el 64% de los empleados expresó que abandonaría su puesto si la empresa no ajustara sus salarios, las acciones reales de las empresas no reflejan esa demanda. La ausencia de ajustes salariales, a pesar de tener políticas formales, sugiere que muchas organizaciones no aplican sus propios mecanismos de evaluación.
La falta de sincronización entre lo declarado y lo ejecutado plantea una crisis de confianza entre empleadores y trabajadores. Cuando las empresas anuncian políticas de revisión salarial pero no las implementan, los empleados perciben que sus condiciones laborales no evolucionan con el entorno económico. Esta brecha se agrava en contextos de alta inflación, donde el poder adquisitivo se reduce sin que los ingresos se reajusten. Además, el estudio no identifica diferencias claras entre empresas grandes y pequeñas en cuanto al cumplimiento de ajustes salariales, lo que indica que el problema no se concentra en el tamaño de la empresa, sino en la gestión estratégica de la remuneración.
Para el lector peruano, este escenario refleja una realidad cotidiana: muchos trabajadores sienten que sus salarios no responden al costo de vida, y que las empresas, aunque prometen revisar salarios, no lo hacen. En un contexto donde el costo de vida aumenta constantemente, la percepción de que las remuneraciones no se ajustan puede generar desmotivación, deserción laboral y una mayor presión sobre el sistema de trabajo. Es fundamental que tanto empleadores como trabajadores reconozcan que la política salarial debe ser más que un documento formal: debe convertirse en una práctica activa, transparente y vinculada al entorno económico real. Solo así se podrá construir una economía laboral más sostenible y equitativa.
