Según Gestión, el gobierno de Keiko Fujimori ha presentado una propuesta de ampliación de la red aeroportuaria nacional, que incluye la construcción de seis nuevos aeropuertos en Oxapampa, Chimbote, Moquegua, Puno, Huancavelica y Huancayo. Este plan se suma a la terminal ya en ejecución en Tingo María y a la propuesta de operar plenamente el aeropuerto de Pisco con vuelos comerciales regulares. Además, se contempla modernizar los 17 aeropuertos bajo concesión actualmente en funcionamiento. La iniciativa busca cerrar brechas en la conectividad aérea que afectan al desarrollo regional, especialmente en zonas que aún no cuentan con acceso aéreo directo.
La extitular del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Paola Lazarte, señala que antes de avanzar en cualquier proyecto de construcción, es fundamental definir con precisión las necesidades que se desean atender. No basta con tener una infraestructura física; debe existir un análisis riguroso de la demanda local, así como una evaluación de las posibilidades de conectividad con operadores aéreos. “Es cierto que hay ciudades con potencial turístico aisladas del transporte aéreo, pero no se puede asumir que cualquier nuevo aeropuerto automáticamente generará uso o desarrollo”, afirmó. Destacó que toda inversión en transporte debe tener un propósito claro: responder a necesidades reales o impulsar sectores como el turismo, las exportaciones agrícolas o las cadenas logísticas.
El presidente de Proturismo, Tito Alegría, reafirmó que la conectividad aérea es un pilar clave para el crecimiento del sector turístico, pero advirtió que la simple existencia de un aeropuerto no garantiza que turistas lleguen. Se requiere un diseño integral que incluya servicios, promoción, infraestructura de recepción y, sobre todo, una oferta de productos turísticos atractivos. La falta de una estrategia de acompañamiento puede convertir una inversión en una infraestructura inutilizada o poco utilizada.
Para el lector peruano, este plan representa una oportunidad significativa para reducir la desigualdad regional. Las regiones como Oxapampa o Huancavelica, que hoy dependen de rutas terrestres largas y poco eficientes, podrían ver mejor acceso a mercados nacionales e internacionales. Sin embargo, el éxito de estos proyectos no depende solo de la construcción física, sino de la capacidad de las autoridades para evaluar con precisión qué comunidades realmente necesitan esta conectividad y cómo se integrará con el resto del sistema de transporte. Si bien el crecimiento del turismo es un objetivo valioso, el verdadero impacto será medido no en el número de nuevas terminales, sino en la calidad de vida de quienes las usan.
