Segun Gestión Tu Dinero, un análisis de Mastercard sobre la digitalización financiera en América Latina y el Caribe destaca que el 82% de los consumidores peruanos han utilizado al menos un instrumento de pago digital en los últimos seis meses. Este porcentaje incluye tarjetas de débito y crédito, transferencias electrónicas y otros medios digitales. Además, el 74% de los peruanos ha accedido a servicios de banca tradicional en algún momento reciente, evidenciando una integración creciente entre medios digitales y sistemas bancarios clásicos.
El interés por ampliar el uso de pagos electrónicos es notable: el 91% de los ciudadanos desea que más comercios y personas acepten transacciones digitales, mientras que el 87% manifiesta la necesidad de contar con más opciones y servicios más eficientes. Esta demanda se vincula directamente con la práctica cotidiana de los usuarios, quienes buscan soluciones simples, rápidas y transparentes en cada etapa de la compra. Un error en el diseño de la experiencia digital —como páginas lentas, descripciones ambiguas o costos ocultos en el carrito— puede provocar un abandono de la transacción, incluso cuando el producto o servicio tenga valor.
El estudio subraya que la inclusión financiera ya no se limita a que las personas tengan acceso a cuentas o tarjetas, sino que el sistema debe funcionar de forma confiable en escenarios diarios: desde comprar un café hasta gestionar gastos familiares. Andrea Scerch, presidenta de Mastercard en América Latina y el Caribe, señala que los pagos digitales deben integrarse en las rutinas cotidianas para que sean verdaderamente útiles. En un contexto donde el 82% de los peruanos ya ha usado pagos digitales, la brecha crítica no es la adopción, sino la calidad y la continuidad de la experiencia en puntos clave del día a día.
Para los consumidores peruanos, esto implica que cada interacción con un comercio —ya sea en línea o presencial— debe ser fluida y sin obstáculos. Si un servicio digital se demora, muestra errores o oculta costos, el impacto puede ser directo en la decisión de comprar. En un mercado donde la confianza es el pilar fundamental, los comercios que priorizan claridad, velocidad y transparencia no solo atraen más clientes, sino que también fortalecen la confianza en los sistemas financieros digitales. En este escenario, el usuario no solo busca comodidad, sino una experiencia que se sienta natural, segura y alineada con sus necesidades reales.
