Según Gestión, las exportaciones peruanas de fresa alcanzaron US$ 21 millones en el primer semestre de 2026, lo que representa un incremento del 35.5% frente al mismo periodo del 2025. Este impulso se debe principalmente a una demanda creciente en Estados Unidos, que adquirió US$ 11 millones de esta fruta, una elevación del 96% en comparación con el año anterior (US$ 5.6 millones). Así, el mercado norteamericano representa el 52.3% del total de ventas, posicionándose como el principal destino. Canadá, Japón, Guatemala y Corea del Sur también contribuyeron con US$ 4.6 millones, US$ 2.4 millones, US$ 1 millón y US$ 823 mil respectivamente.
El segmento de productos más destacado fue la fresa congelada, tanto en forma entera como en trozos, con un valor FOB de US$ 20.3 millones y una participación del 97% en el total comercializado. Además, se registraron ventas de fresa deshidratada, fresca y en puré. Las regiones más activas en esta cadena de exportación fueron Lima (US$ 9.9 millones), La Libertad (US$ 4.2 millones), Áncash (US$ 3.5 millones), Callao (US$ 2.1 millones), Ica (US$ 640 mil) y Piura (US$ 415 mil).
En el contexto anual, el volumen de exportaciones de fresa superó los US$ 60 millones en 2025, lo que indica un crecimiento interanual del 32.4%. Un total de 35 empresas nacionales han participado en estas operaciones, distribuyéndolas a 28 mercados internacionales. En 2025, Perú se posicionó en el puesto 16 entre los principales proveedores globales de fresa. Desde 2021 hasta 2025, los envíos peruanos crecieron en promedio un 11.5% anual. El mercado mundial de fresa alcanzó los US$ 6,300 millones, con Estados Unidos, Alemania y Canadá como los principales consumidores, y España, Egipto y México como los principales proveedores.
Para los consumidores peruanos, este panorama refleja una economía agroexportadora en crecimiento, donde el sector de frutas se fortalece mediante la eficiencia de las cadenas de valor y la adaptación a mercados clave. Aunque las exportaciones de fresa siguen dependiendo de condiciones climáticas, como el fenómeno El Niño, que pone en riesgo la producción, el desarrollo de infraestructura logística y la diversificación de destinos pueden mitigar esas vulnerabilidades. La capacidad de Perú para mantener su participación en mercados internacionales, especialmente en Estados Unidos, demuestra su potencial como exportador sostenible. En este escenario, los productores locales deben seguir optimizando sus procesos para mantener la competitividad y garantizar la estabilidad de sus ingresos en un entorno global volátil.
