Según Gestión, el desempeño de las exportaciones peruanas de limón en el primer cuatrimestre de 2026 se sitúa como un año aún desafiante para esta línea de agroexportación. Hasta abril de ese año, las cifras registradas alcanzaron US$ 56.6 millones, una reducción frente a los US$ 70.8 millones del mismo periodo del 2025. En volumen, las entregas disminuyeron de 47.854 toneladas a 43.633 toneladas, indicando una contracción en la oferta internacional. El precio promedio por kilogramo también cayó, pasando de US$ 1.48 a US$ 1.30, lo que sugiere una reajustación en el mercado de productos de alto valor. Este escenario se vincula a la normalización de precios en bienes de alto valor agregado, un fenómeno que ha afectado directamente a la línea de limón fresco.
El producto fresco conservó su posición como principal categoría exportada, con un aporte del 51% al valor total de las exportaciones. En este segmento, se registraron envíos por US$ 29.1 millones y más de 27.500 toneladas, a un precio promedio de US$ 1.06 por kilogramo. A continuación, se destacan el jugo de limón (17%), el aceite esencial (16%) y el limón deshidratado (15%), formando una canasta diversificada que refleja la capacidad del sector para mantener presencia en mercados globales. No obstante, el aceite de limón ha registrado una caída notable, pasando de US$ 112.52 por kilogramo en 2024 a US$ 70.69 en 2025, y continúa con una tendencia de reducción en los primeros meses del 2026.
Las zonas productivas más relevantes se concentran en la región norte del Perú, donde las condiciones climáticas y agrícolas favorecen el cultivo de este fruto. Aunque el volumen de exportaciones ha disminuido, la diversificación en presentaciones —como derivados en jugos, aceites y productos deshidratados— permite al sector mantener una flexibilidad ante condiciones de mercado más competitivas. Esta capacidad de adaptación es clave para sostener la viabilidad de los productos agroalimenticios en mercados internacionales.
Para el lector peruano, este panorama revela que, aunque las exportaciones de limón enfrentan desafíos en volumen y precios, el sector no se ha desvinculado de su capacidad de innovación. La presencia de productos de alto valor agregado, como el aceite esencial, ofrece una brecha estratégica: no depende únicamente del producto fresco, sino que puede posicionarse en mercados que valoran la calidad y la especialización. Esto indica que, a pesar de las caídas, el sector agroexportador peruano sigue construyendo una matriz diversificada, clave para mantener su competitividad a nivel global.
