Según Gestión, el panorama de adopción de inteligencia artificial en empresas peruanas se encuentra en una etapa inicial pero dinámica. Aunque solo el 12% de los ejecutivos encuestados reporta un uso avanzado de la IA en múltiples áreas operativas, el 66% afirma haber implementado pasos iniciales o una utilización intermedia. Esta distribución revela una transición gradual, en la que la mayoría de las organizaciones ya integran la tecnología en algún nivel, aunque aún no alcanzan niveles de madurez elevados.
La percepción del valor estratégico de la inteligencia artificial es amplia. El 76% de los ejecutivos considera que será un factor clave de ventaja competitiva en los próximos tres años, mientras que el 21% ve su influencia como importante, pero no decisiva. Esta disposición refleja una creciente conciencia sobre el potencial transformador de la IA, aunque también resalta una brecha respecto a economías más desarrolladas en términos de escalamiento y madurez digital.
Giuliana Reyna, directora de GRM Global Research Marketing, señala que el hecho de que solo un porcentaje reducido de empresas alcance un uso avanzado no indica retraso, sino una ventana abierta para innovación. El hecho de que la mayoría haya comenzado a integrar la IA, incluso de forma básica, demuestra una disposición creciente a transformar sus operaciones. Este enfoque inicial permite que las empresas que actúen hoy definan su posición frente a competidores que aún no han comenzado.
Para el lector peruano, este escenario es especialmente significativo. El sector empresarial nacional aún está en una etapa de exploración, pero las herramientas de inteligencia artificial ya están siendo aplicadas en áreas como atención al cliente, gestión de inventarios y análisis de datos. Las pequeñas y medianas empresas, en particular, pueden aprovechar esta fase para modernizar sus procesos sin necesidad de inversiones masivas. La clave no está en alcanzar niveles de madurez inmediatos, sino en comenzar a construir pilotos estratégicos que demuestren resultados tangibles. Cada paso, aunque pequeño, contribuye a una transformación sostenida.
El crecimiento de la IA no es una tendencia futurista, sino una realidad que ya se vive en el día a día de las organizaciones. En un contexto donde la competencia se vuelve más intensa, las empresas que prioricen la integración de tecnologías digitales en sus estructuras operativas no solo ganarán eficiencia, sino que también se convertirán en referentes de innovación. Para el peruano que trabaja en una empresa, esto significa que las capacidades digitales ya no son una opción, sino una condición para el desarrollo sostenible.
