Según Wharton Knowledge, un estudio reciente evalúa a 85 naciones mediante 73 indicadores agrupados en 10 factores clave, como calidad de vida, innovación empresarial, apertura al comercio y atracción de talentos. Este análisis, liderado por el profesor David Reibstein de la Universidad de Wharton en colaboración con WPP y su plataforma de análisis de marcas, se basa en percepciones de 15.131 adultos seleccionados en 33 mercados representativos de todos los continentes. Los países analizados representan el 93% del PIB mundial y el 78% de la población global. Cada nación recibe una puntuación general ponderada, que se correlaciona directamente con el PIB per cápita de 2025, lo que permite una medición más precisa de su impacto económico y social.
Entre los factores destacados, Italia lidera en influencia cultural, mientras que los Estados Unidos destacan por su poder y su perfil de aventura. Suecia se posiciona como referente en calidad de vida, y Alemania y Luxemburgo son líderes en emprendimiento y facilidad para operar negocios. Finlandia y Estados Unidos destacan por su enfoque en responsabilidad social, mientras que Grecia se destaca en experiencias de aventura. La percepción sobre inteligencia artificial también revela diferencias notables: más del 85% de países como Egipto, India, Arabia Saudita, Tailandia, Nigeria y Vietnam consideran que los beneficios de la IA superarán sus riesgos. China alcanza un 84% de esta percepción, mientras que el panorama en el norte de América es más conservador: solo el 64% de Estados Unidos, 61% del Reino Unido, 56% de Canadá, 53% de Francia y 52% de Australia expresan confianza similar.
Para el lector peruano, este análisis evidencia que el valor de una nación no se mide solo por su producción, sino por cómo los ciudadanos perciben su entorno: desde la facilidad para emprender hasta la calidad de vida y la innovación tecnológica. Aunque Perú no está entre los líderes en estos indicadores, su crecimiento económico y su potencial en sectores como la tecnología y el turismo podrían posicionarse en el futuro. La confianza en tecnologías como la IA, que aún se mide en niveles moderados en países desarrollados, puede ser una oportunidad para impulsar innovación en sectores locales. Si el país fortalece su infraestructura digital, sus políticas de educación y su apertura a nuevas tecnologías, podría mejorar significativamente su perfil internacional en los próximos años. El desarrollo de una identidad nacional clara y sostenible, respaldada por datos reales y percepciones reales, será clave para atraer inversiones y talento.
