Según Gestión, la economía peruana registró un crecimiento de 3.73% en abril, tras una leve desaceleración en marzo, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Este avance, que sitúa a la producción entre enero y abril en un incremento de 3.58%, se debe al buen desempeño de 11 sectores económicos. A pesar de este impulso general, tres áreas mantienen resultados negativos: la pesca, con una contracción de 5.91%; la minería e hidrocarburos, que se desaceleró en un 1.48%, especialmente por una caída de 17.64% en la actividad hidrocarburífera, y el sector financiero y seguros, que cayó 0.11%. En contrapartida, el sector de la construcción lideró nuevamente el crecimiento mensual, alcanzando un avance de 12.88%, por tercer mes consecutivo. Además, sectores como comercio, electricidad y gas, manufactura, alojamiento y restaurantes, mostraron un desempeño positivo que contribuyó al buen resultado general.
La capacidad de la economía peruana para mantener un crecimiento a pesar de condiciones de oferta desfavorables, como el Fenómeno El Niño y la incertidumbre internacional, refleja una base macroeconómica sólida. El ministro de Economía y Finanzas, Rodolfo Acuña, destacó que el crecimiento de 3.73% en un contexto de choques externos confirma la resiliencia del sistema económico, alimentado por una demanda interna dinámica. El avance en la inversión y en sectores no primarios indica que el país conserva condiciones para continuar impulsando el crecimiento. Para mayo, se prevé que la economía mantenga una trayectoria favorable, gracias a una aceleración en la demanda eléctrica, un crecimiento en las importaciones de bienes de capital y un aumento en el consumo.
Para el lector peruano, este panorama revela que, aunque ciertos sectores como la minería y la pesca enfrentan dificultades, el conjunto del sistema económico está en un proceso de estabilidad y recuperación. La fuerza de sectores clave como la construcción y el comercio sugiere que las actividades más cotidianas y accesibles siguen funcionando con eficiencia. Este crecimiento no depende únicamente de exportaciones o materias primas, sino que se nutre de la demanda interna, una realidad que puede ser aprovechada para fortalecer empleos, salarios y servicios en zonas urbanas y rurales. Aunque los desafíos persisten, el dato de abril refuerza la idea de que el Perú mantiene una economía flexible y capaz de adaptarse a condiciones cambiantes.
