Según Gestión, el Producto Bruto Interno (PBI) del Perú registró una expansión del 3.53% en el primer trimestre del año, según el informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). A pesar de que tres sectores registraron contracciones, el crecimiento general del sector económico se mantuvo estable frente a los dos trimestres anteriores. La pesca cayó un 9.11%, los hidrocarburos experimentaron una disminución del 15.41% debido a la crisis del gas natural en marzo, y el sector financiero y de seguros se contrajo 0.50%. Sin embargo, el ritmo general del PBI no se alteró, lo que refleja una estabilidad en la dinámica económica a nivel macro. En abril, aunque aún no se ha publicado el dato oficial, los indicadores preliminares del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) señalan una evolución positiva en la recaudación del Impuesto General a las Ventas (IGV) interno, el consumo de cemento y las importaciones de bienes de consumo y de capital. Estos señales indican que la economía podría mantener su impulso en los primeros meses del año. Elmer Cuba, experto de Macroconsult, afirma que el crecimiento anual acumulado en los cuatro primeros meses podría estar entre el 3.4% y el 3.5%, lo que sugiere una trayectoria sólida en el corto plazo.
Para los peruanos, esta evolución económica representa una oportunidad clave, especialmente en un contexto donde la estabilidad del mercado interno y el consumo de bienes básicos siguen siendo motores principales del crecimiento. El hecho de que el consumo de cemento y las importaciones de bienes de capital aumenten indica que el sector de construcción y la inversión privada están activos, lo que puede traducirse en más empleos y desarrollo en zonas rurales y urbanas. Sin embargo, el panorama no es sin riesgos. A nivel internacional, se prevé que la economía global mantenga su crecimiento en torno al promedio histórico, el conflicto en Medio Oriente podría disolverse a mediados de 2026, y los precios de materias primas seguirán siendo favorables. En el ámbito interno, el país aún enfrenta la transición post-electoral, con una alta volatilidad política que podría afectar la confianza empresarial. El JNE oficializó ayer el duelo entre Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, que se celebrará el 7 de junio. Aunque aún no se han presentado propuestas económicas detalladas, el análisis de Macroconsult sugiere que el desempeño de los indicadores clave dependerá en gran medida de la estabilidad política durante las próximas semanas. Un escenario de alto ruido político o decisiones abruptas podría generar incertidumbre, afectando las inversiones y el comportamiento del consumidor. El perúano debe estar atento a estos factores, ya que el crecimiento económico no es solo un número, sino una señal de qué tipo de futuro se construye día a día.
