Segun Gestión, las exportaciones peruanas de maracuyá y sus derivados se proyectan en 2026 con un incremento del 5% respecto al año anterior, según el informe de la Asociación de Exportadores (ADEX). Aunque el volumen total de envíos al exterior se mantendrá estable al nivel de 2025, el valor de las ventas alcanzaría cerca de US$ 84 millones al final del año. Este crecimiento se debe a una leve mejora en los precios internacionales, que impulsan la viabilidad de los despachos. A pesar de esta evolución, el sector aún se encuentra en una etapa transitoria para alcanzar el umbral de US$ 100 millones en valor de exportaciones, un hito que refleja el potencial de la fruta en el mercado global.
El liderazgo en esta transformación lo asume el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) en conjunto con ADEX, que han iniciado un programa de investigación para desarrollar nuevas variedades de maracuyá. En los próximos meses, se entregarán 60,000 plantones injertados, diseñados para optimizar la productividad y la resistencia de los cultivos. Se espera que esta mejora permita elevar la producción promedio de cada hectárea de 15 toneladas a alrededor de 40 toneladas. Además, se busca mejorar la calidad del fruto, especialmente su contenido de pulpa y su grado de dulzor, que actualmente oscila entre 9 y 10 grados Brix. La meta es superar esta cifra y alcanzar más de 12 grados, una exigencia clave en el mercado internacional que prioriza productos naturales y de alta calidad.
Este avance agronómico no solo busca aumentar la cantidad de fruta producida, sino también fortalecer la competitividad del producto peruano en mercados que valoran ingredientes frescos, sostenibles y con alto valor agregado. La industria de maracuyá criolla, que se ha consolidado como parte del patrimonio agrícola del país, ahora se posiciona para responder a demandas crecientes en bebidas tropicales y alimentos funcionales. La mejora en la uniformidad y el rendimiento industrial también permite reducir costos de procesamiento y aumentar la eficiencia en la cadena de valor.
Para el lector peruano, este desarrollo representa una oportunidad directa de visibilización de sus productos agrícolas en el escenario internacional. El maracuyá, ya reconocido por su sabor y contenido nutricional, puede convertirse en un eje estratégico de exportación, especialmente en mercados que buscan alternativas naturales a los ingredientes industrializados. Si bien los avances requieren tiempo y inversión, la combinación de innovación agrícola y políticas de exportación bien definidas puede transformar a este fruto en un símbolo del crecimiento sostenible del sector agropecuario peruano.
