Segun Gestión, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) validó hoy un préstamo contingente por 500 millones de dólares con el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), bajo el marco del Programa de Política Fiscal y Crecimiento Sostenible – Segunda Fase. La medida se formalizó mediante el Decreto Supremo N° 170-2026-EF, publicado en el diario oficial El Peruano. El instrumento financiero opera bajo la modalidad Deferred Drawdown Option (DDO), permitiendo al Estado acceder al capital en momentos definidos, sin comprometer su liquidez inmediata.
El monto podrá ser utilizado hasta la fecha de cierre establecida en el contrato, con un cronograma de amortización dividido en 31 cuotas semestrales que comenzarán el 15 de junio de 2033 y culminarán el 15 de junio de 2048. Cada desembolso podrá ser ajustado según la política de tasas del BIRF, lo que implica una flexibilidad en el calendario, aunque el plazo total permanece fijo. El interés aplicado se basa en la tasa SOFR en dólares, más un margen variable determinado por el BIRF. Además, se establecen dos comisiones: una inicial del 0.25% sobre el total del préstamo y una comisión de reserva anual del 0.50% sobre el monto no desembolsado.
El MEF, a través de su Dirección General de Tesoro Público, será el encargado de gestionar las conversiones del capital, incluyendo la posibilidad de cambiar la moneda, la base de cálculo de la tasa de interés y la fijación de límites a la variabilidad de las tasas. Esta autoridad también podrá emitir instrucciones formales para implementar dichas operaciones, asegurando que las condiciones financieras se adapten a la realidad macroeconómica del país.
Para el lector peruano, este acuerdo representa una herramienta estratégica para mantener estabilidad fiscal en un contexto de crecientes desafíos. Aunque el déficit fiscal ha retrocedido al 1% del PBI tras cuatro años de ajustes, el riesgo de volatilidad en el gasto público sigue presente. El préstamo no solo refuerza el poder de respuesta del Estado frente a shocks económicos, sino que también permite mantener niveles de inversión sin incrementar la deuda en el corto plazo. El hecho de que el financiamiento se active solo bajo condiciones predefinidas reduce la presión sobre el presupuesto actual. Para inversionistas y familias, este enfoque puede traducirse en menor riesgo de recesión y mayor confianza en el sistema financiero, especialmente en momentos de incertidumbre global.
