Según Gestión, el Perú se encuentra en una etapa crítica de transición política y económica tras la llegada oficial de Keiko Fujimori al cargo como presidenta, con efecto desde el 28 de julio. El escenario económico que enfrenta el país al inicio de su gestión se define por una serie de datos recientes, especialmente los más recientes disponibles del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), que reflejan el comportamiento del Producto Bruto Interno (PBI) en mayo. En ese mes, el PBI creció un 1.80%, su menor avance en seis meses, ya que desde noviembre de 2025 su tasa había sido de solo 1.62%. A lo largo del año, el crecimiento acumulado ha alcanzado el 3.2%, mientras que el desempeño de los últimos 12 meses se sitúa en 3.54%.
La estructura productiva del país registra una divergencia significativa. La manufactura, que representa el 16% del PBI, experimentó una contracción de más de 10%. Este descenso se debe principalmente al deterioro del subsector fabril primario, que incluye la elaboración y conservación de pescado, crustáceos y moluscos, así como la fabricación de productos metálicos no ferrosos. En contraste, el sector de minería y hidrocarburos, que aporta casi el 15% de la economía, registró un avance de 2.6%, su primera mejora positiva desde febrero del año anterior. Este impulso se basa en una mayor extracción de mineral y en mejoras en la calidad de los minerales procesados, especialmente en hierro, cobre, oro y estaño. En el ámbito de hidrocarburos, el gas natural y los líquidos derivados también mostraron crecimiento. Por otro lado, el sector pesquero sufrió una caída superior al 30% entre enero y mayo respecto al mismo periodo del año anterior, directamente vinculada al inicio del fenómeno de El Niño.
El panorama macroeconómico se ve afectado por la intensificación de condiciones climáticas, que impactan directamente sectores clave como la pesca y la producción agropecuaria. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Lima también refleja presiones inflacionarias, aunque el detalle específico de las variaciones no se detalla en el informe original. Para los hogares peruanos, estas dinámicas significan que las familias deberán enfrentar una economía más volátil, donde los ingresos pueden verse afectados por la caída de sectores productivos, mientras que otros, como la minería, podrían ofrecer espacios de estabilidad o crecimiento. El desafío para el gobierno será coordinar políticas que equilibren la recuperación de sectores en declive con el impulso de aquellos que muestran mejoras. En un contexto donde la población depende de empleos en la manufactura y la pesca, cualquier intervención debe ser proactiva y centrada en la protección de los ingresos de los sectores más vulnerables.
