Según Gestión, el Congreso de la República ha reactivado el proyecto de ley N° 1330, originalmente aprobado por el pleno en 2024 y luego evaluado en la Comisión de Trabajo en 2025, aunque no volvió a ser discutido en sesión plenaria. La iniciativa ha sido reentregada bajo la denominación de "actualización" como ley N° 295, con el objetivo de fortalecer las condiciones laborales para los padres. Aunque la propuesta no ha avanzado hasta la votación final en el Senado, su proceso de evaluación comenzará en la Cámara de Diputados, seguido por la cámara superior.
El texto legal establece varias modificaciones clave. La duración de la licencia por paternidad se extiende de 10 a 15 días calendario, con una variación de 20 a 25 días en casos de partos prematuros o múltiples. En ambos escenarios, los cinco días adicionales serán financiados por EsSalud. Además, si la madre no tiene vínculo laboral activo, el despido del padre será considerado nulo desde que comunica su embarazo hasta que su hijo cumpla un año. Esta medida amplía la protección actual, que solo cubre a las gestantes hasta los 90 días posteriores al nacimiento.
Otro elemento clave es la inclusión de permisos remunerados para las trabajadoras embarazadas durante sus controles médicos prenatales. Este derecho, actualmente ausente en la normativa, busca garantizar la salud y el bienestar de las mujeres en el contexto laboral. En el ámbito de la adopción, el proyecto extiende el beneficio de 30 días laborales, que hasta ahora solo se otorga a la madre, al padre cuando ambos laboran en la misma empresa.
Este enfoque legislativo responde a una necesidad creciente en el mercado laboral peruano. Mientras que el sistema actual privilegia a las mujeres en el ámbito de la protección laboral, la propuesta busca equilibrar el rol del padre como figura activa en el inicio de la vida familiar. Para muchos peruanos, especialmente en contextos de alta presión laboral, esta evolución representa un paso hacia una cultura más inclusiva. Los padres que trabajan en sectores informales o con jornadas flexibles pueden enfrentar riesgos reales de desvinculación por el embarazo de su pareja. Este cambio, si se aprueba, podría reducir la incertidumbre y mejorar la estabilidad laboral en familias que priorizan el equilibrio entre responsabilidades profesionales y maternas.
La evolución del proyecto refleja una visión más integral del trabajo familiar, donde el padre no es solo un complemento, sino un actor clave en la formación de la familia. En un país donde el empleo es fundamental para la seguridad económica, estas medidas podrían influir positivamente en la motivación y la permanencia de los trabajadores en sus puestos.
