Segun Gestión Tu Dinero, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) presentó un nuevo marco regulatorio para el modelo BaaS, conocido como Banking as a Service. Este sistema permite que empresas tecnológicas, como fintechs o grandes plataformas digitales, ofrezcan servicios financieros mediante acceso a las infraestructuras de bancos, cajas o instituciones financieras supervisadas. La clave del cambio radica en que, aunque las fintechs y telcos puedan integrarse directamente con entidades bancarias, la responsabilidad normativa seguirá encomendada al banco o caja que provee la tecnología y la infraestructura.
El proyecto establece que las entidades financieras deben desarrollar procesos formales para elegir, contratar y supervisar a las empresas tecnológicas con las que colaboren. Estos protocolos deben ser aprobados por el directorio y contemplar riesgos operativos, ciberseguridad, prevención del lavado de activos y conducta en el mercado. La obligación de transparencia hacia los usuarios también se convierte en un pilar clave, especialmente en el diseño de los contratos. En ellos se incluirán cláusulas que definen responsabilidades, claridad en las ofertas y planes de acción ante escenarios de quiebra, liquidación o intervención.
Este nuevo marco busca regular lo que hasta ahora han sido acuerdos informales entre bancos y fintechs. Por ejemplo, algunas plataformas digitales ya permiten a sus usuarios acceder a cuentas de ahorro bancarias o solicitar tarjetas de crédito y préstamos mediante alianzas previamente establecidas. Sin embargo, la falta de una normativa clara generaba incertidumbre sobre cómo se gestionarían los riesgos y quién asumía la responsabilidad en caso de fallas tecnológicas o de servicios.
Para los peruanos, este avance representa una oportunidad clave. A medida que el mercado digital se expande, las personas buscan soluciones rápidas y accesibles para gestionar sus finanzas. Con este reglamento, se fortalece la confianza en que las ofertas digitales no solo sean innovadoras, sino también seguras y reguladas. Los usuarios podrán beneficiarse de servicios más integrados, como tarjetas, préstamos o ahorros, sin perder el control ni la protección que ofrece el sistema bancario tradicional. Aunque el cambio requiere adaptación, el resultado es una estructura financiera más dinámica y equilibrada, que puede ayudar a acelerar el crecimiento de la economía digital en el país.
