Segun Bloomberg Línea, el mercado estadounidense cerró con fuertes caídas este jueves, impulsadas por incertidumbres sobre el financiamiento de la inteligencia artificial y el repunte de precios del petróleo. El Nasdaq 100 registró una pérdida del 2,90%, su mayor retroceso desde junio, mientras que el S&P 500 cayó 1,21%. La jornada fue dominada por la desaceleración en valores tecnológicos, especialmente aquellos vinculados al desarrollo de inteligencia artificial. Las compañías que operan en este campo sufrieron fuertes ventas, con el índice de semiconductores de Filadelfia perdiendo un 6,72%.
Las expectativas de crecimiento en IA generaron tensiones, ya que las estimaciones internas de las corporaciones apuntan a necesidades de financiamiento que superan los cientos de miles de millones de dólares en los próximos años. Meta fue uno de los casos más destacados, con sus acciones que retrocedieron casi 7% debido a dudas sobre su capacidad para sostener inversiones en inteligencia artificial. A pesar de que sus ingresos crecieron significativamente en el tercer trimestre, el mercado percibe una debilidad en su modelo de rentabilidad. Tesla también cayó 3,08% tras anunciar una reducción en sus planes de inversión.
El impacto se extendió a otras empresas bajo el influjo de Elon Musk, como SpaceX, que perdió 9% en la sesión, aunque sus ingresos se multiplicaron en el último trimestre. Paralelamente, la prima de seguros contra impago de deuda de Meta a cinco años alcanzó 119,3 puntos básicos, lo cual marca un máximo histórico tras un aumento de 8,9 puntos. Este indicador refleja una creciente percepción de riesgo crediticio en el sector.
Analistas como Felipe Barragán de Pepperstone señalan que los inversores ahora exigen mayor claridad en la rentabilidad, en la disciplina de uso del capital y en la capacidad de monetizar sus inversiones. Este enfoque indica una transición hacia un mercado más exigente, donde la solidez financiera y la viabilidad de modelos de negocio son prioridades.
Para los inversores peruanos, esta situación resalta la importancia de evaluar no solo el rendimiento de activos, sino también la estabilidad de los modelos de negocio detrás de sus valores. Aunque el mercado estadounidense enfrenta presiones estructurales, los peruanos que gestionan inversiones deben mantener una visión prudente, especialmente en sectores tecnológicos que aún están en desarrollo. La búsqueda de seguridad en momentos de incertidumbre ha impulsado la demanda de bonos del Tesoro, cuyo rendimiento a diez años cayó 17 puntos básicos, hasta 4,95%, a pesar de las presiones inflacionarias. Esta dinámica puede influir en el comportamiento de inversiones en el extranjero, y por ello, es clave que los inversores locales consideren el contexto global al tomar decisiones.
