Según Gestión Tu Dinero, en 2024 se aprobó la ley de reforma del sistema previsional, impulsada por el Congreso y adoptada por el Gobierno. Una de sus claves fue la definición de una pensión mínima en el sistema de AFP. El directivo de la Dirección General de Mercados Financieros y Previsional Privado del MEF, Óscar Orcón, confirmó que pronto se emitirá el reglamento que permitirá implementar esta pensión. Fuentes del sector indican que el documento operativo será publicado antes del final del año, lo que acelerará la entrada en vigor de la medida. El reglamento de 2025 establece un monto mínimo de 600 soles mensuales para quienes cumplan con los requisitos de cotización. No obstante, si el afiliado no alcanza los 20 años de aportes (240 cotizaciones), podrá acceder a una jubilación proporcional: de 400 soles si contribuyó entre 15 y 20 años, o de 300 soles si su participación fue de 10 a 15 años.
La decisión entre recibir la pensión mínima de 600 soles o disponer del 95,5% del capital acumulado en el momento de jubilación depende del rendimiento esperado. Yang Chang, docente de la Universidad de Piura, sostiene que solo si el retorno de la inversión alcanza o supera los 600 soles mensuales, sería ventajoso optar por la salida anticipada. En ese escenario, una estrategia pasiva puede ser más eficiente: por ejemplo, invertir en bienes inmuebles como un departamento de 140 mil soles, que deberían generar al menos 600 soles mensuales en alquiler. Además, fondos mutuos o inversiones financieras pueden ofrecer retornos suficientes para cubrir ese monto. Sin embargo, cuanto menor sea el capital acumulado, mayor será la necesidad de obtener rendimientos más elevados para alcanzar el objetivo de 600 soles mensuales.
Para el lector peruano, esta norma representa una herramienta clave en el acceso a una renta fija en la vejez. Aunque la pensión mínima de 600 soles parece modesta, su impacto se amplía cuando se considera que muchos jubilados dependen de ingresos estables para cubrir gastos básicos. En un contexto de inflación y escasez de empleos, la posibilidad de obtener una pensión garantizada sin dependencia de cotizaciones prolongadas ofrece mayor seguridad. Aun así, la decisión debe evaluarse con criterio financiero, considerando no solo el retorno esperado, sino también el perfil de riesgo y la capacidad de mantener activos en el mercado. El hecho de que el régimen permita opciones proporcionales refleja una adaptación al escenario real de muchos peruanos que no han alcanzado el tiempo necesario para jubilación plena.
