Según Gestión, tras más de una década de esfuerzos sin resultado, Perú finalmente adjudicó el Parque Industrial de Ancón (PIA) a finales de diciembre. La operación se concretó con la firma de un contrato entre Lima Industrial Park, entidad especializada bajo el grupo chino Junefield Holdings Limited, y el Ministerio de Producción. Este acuerdo marca el inicio de una transformación estructural del espacio, que se posiciona como eje estratégico entre los puertos de Callao y Chancay. La SPV creada para gestionar el proyecto, cuyo líder es Ye Teng, ha definido un plan maestro detallado, con desarrollo por fases y una primera etapa prevista en menos de cuatro años.
El proceso inicial incluyó la instalación de un cerco perimétrico para garantizar la seguridad del terreno, un paso clave en cualquier desarrollo urbano. Actualmente, se encuentran en trámites formales para obtener autorizaciones de construcción y estudios arqueológicos. La principal victoria del proyecto es la finalización del diseño urbano, elaborado por un especialista en planificación china. Este diseño no contempla un simple espacio de producción, sino la creación de una ciudad industrial integrada. El área total del PIA es de 1.338 hectáreas, aunque solo se prevé desarrollar al menos 1.200 hectáreas. De este total, 600 hectáreas estarán destinadas a actividades logísticas e industriales, constituyendo la parte más extensa del desarrollo. Otras 300 hectáreas se asignarán a usos comerciales y residenciales, mientras que 200 hectáreas serán destinadas a infraestructura vial. Las 100 hectáreas restantes se mantienen como terrenos en estado inicial, sin desarrollo, para futuras etapas.
Este enfoque no solo busca fomentar la producción, sino también la calidad de vida de quienes trabajan allí. El proyecto contempla la implementación de servicios básicos: escuelas, hospitales, centros comerciales y espacios deportivos. La intención es que los empleados no solo acudan al lugar para sus tareas, sino que también construyan una comunidad estable, con condiciones habitacionales y sociales adecuadas. Para el sector peruano, este modelo representa una oportunidad de crecimiento sostenido, donde la inversión en infraestructura y servicios permite reducir la dependencia de centros urbanos ya saturados. Además, al estar vinculado a puertos clave, el PIA podría convertirse en un nodo de logística que mejora la eficiencia de las cadenas de suministro nacionales. La transformación de un terreno en una ciudad industrial no solo impulsa la economía local, sino que también abre puertas a la inclusión social y al desarrollo de empleos con estabilidad.
