Segun Gestión, la empresa canadiense Panoro Minerals ha firmado un pacto de cinco años con la comunidad de Cochapata, que le otorga acceso superficial a sus terrenos para continuar con la exploración del proyecto Cotabambas en el departamento de Apurímac. Este acuerdo marca un paso clave para el avance de la campaña de perforación en el tajo norte, que concentra el componente de mayor concentración del yacimiento. La operación busca ampliar y precisar el volumen de recursos existentes, con un enfoque directo en mejorar la calidad y la clasificación del recurso minero.
El componente de alta ley del yacimiento, que suma 222 millones de toneladas, incluye 150 millones dentro del área del tajo norte. Allí, Panoro planea realizar unos 10.000 metros de perforación para extender el área de explotación y evaluar si parte del recurso puede ser reclasificado como indicado. Este proceso no solo refuerza la viabilidad técnica del proyecto, sino que también permite una mejor estimación de los volúmenes operativos futuros. En contrapartida, el tajo sur ya ha concluido sus acuerdos para el programa de perforación en curso, indicando una estrategia diferenciada en la distribución de actividades entre las distintas zonas del yacimiento.
La compañía prevé actualizar su evaluación de recursos a principios de 2027, seguida por una evaluación económica preliminar (PEA) a mediados del mismo año. A finales de 2027, se llevará a cabo un estudio de prefactibilidad, que servirá como base para la evaluación definitiva de viabilidad del proyecto. Este cronograma refleja un proceso progresivo y estructurado, diseñado para garantizar transparencia y resultados medibles. Además, el acuerdo representa el tercer pacto firmado por Panoro con comunidades durante la fase de exploración, y es parte de un conjunto de acuerdos que se esperan concretar en 2026, incluyendo al municipio y propietarios privados.
Para el cumplimiento de sus compromisos, Panoro asume responsabilidades en educación, empleo local, infraestructura y apoyo social. Esta integración estratégica busca fortalecer las relaciones con las comunidades afectadas, alineándose con principios de sostenibilidad y desarrollo comunitario. En el contexto peruano, donde la minería sigue siendo un pilar clave de la economía regional, este tipo de iniciativas puede aportar estabilidad y crecimiento local, especialmente en zonas rurales con alta dependencia de actividades extractivas. La inversión en infraestructura y formación laboral no solo beneficia a la empresa, sino que también amplía las oportunidades para las comunidades vecinas, potenciando el impacto positivo de los proyectos mineros en el desarrollo territorial.
