Segun Federal Reserve Board, el Banco Central de Estados Unidos presentó hoy hallazgos iniciales de su estudio trienal de pagos de 2025. Este análisis examina cómo los consumidores y las empresas optan por realizar transacciones no en efectivo, incluyendo uso de tarjetas, transferencias por sistema ACH y cheques. Los datos revelan que en 2024, el total de pagos no en efectivo alcanzó 236.6 billones, un incremento que supera el triple en comparación con el año 2000. Las tarjetas siguen siendo la opción más utilizada, representando más del 75 por ciento de las transacciones por cantidad. Las tarjetas de débito mantienen la mayoría de los pagos en este segmento, aunque las tarjetas de crédito crecieron más rápidamente que las de débito en casi una década. Por valor, el sistema ACH alcanzó por primera vez una participación de casi 75 por ciento en los pagos no en efectivo, consolidándose como el canal dominante en términos monetarios. Al mismo tiempo, tanto el número como el valor de los cheques y las extracciones en cajeros automático siguen disminuyendo, señalando una tendencia hacia medios de pago digitales. Este estudio, coordinado entre el Banco de Reservas de Atlanta y el Federal Reserve Board, ha sido realizado cada tres años desde 2001, con complementos anuales desde 2017. Los cálculos se basan en encuestas voluntarias de instituciones de depósito, redes de tarjetas y principales procesadores de pagos. El informe se actualizará gradualmente conforme se profundice en los análisis.
Para los inversores y ciudadanos peruanos, este panorama global ofrece una visión de la evolución del sistema financiero moderno. El crecimiento sostenido de pagos digitales, especialmente por tarjetas y sistemas automatizados, refleja una transición hacia procesos más rápidos, seguros y eficientes. Aunque el Perú aún mantiene una dependencia notable de medios tradicionales como cheques y efectivo, el avance en América del Norte indica que las tecnologías digitales están redefiniendo el comportamiento de pago. Esto puede influir en el desarrollo de infraestructuras financieras locales, impulsando la integración de sistemas de pago electrónicos y la digitalización de servicios bancarios. Los peruanos que usan tarjetas de crédito o débito, o que dependen de transferencias electrónicas, pueden observar una convergencia con los modelos de EE.UU. en términos de velocidad y accesibilidad. A largo plazo, este cambio podría facilitar el acceso a servicios financieros más amplios, especialmente para sectores que aún no han adoptado plenamente las herramientas digitales. Sin embargo, también exige que los usuarios comprendan mejor los riesgos asociados a la tecnología, como la seguridad de sus datos y la necesidad de mantener hábitos de uso responsables.
