Según Gestión Tu Dinero, el uso del pago con código QR en Perú registró un avance significativo en 2025, con operaciones que alcanzaron un volumen de 44 millones de soles, un incremento del 15% respecto al año anterior, cuando se contabilizaron más de 38 millones. Este crecimiento se traduce en más de 560 mil transacciones, superando las 480 mil del 2024, lo que representa una expansión del 16%. El valor promedio por pago se mantuvo en 78 soles, indicando que las operaciones no son episódicas, sino parte de un hábito establecido para servicios básicos como servicios públicos o de consumo cotidiano.
En el mapa regional, Junín destacó como principal centro de adopción, con más de 14 millones de soles procesados y más de 150 mil transacciones, posicionándose como la zona con mayor penetración del sistema. Las regiones de La Libertad, Piura, Ica y Moquegua también mostraron una participación sólida. Destacan especialmente San Martín, con un alza del 92% en volumen y del 76% en número de transacciones, y Madre de Dios, que registró aumentos del 74% en volumen y del 51% en operaciones. Estos datos demuestran que el uso del QR no se limita a ciudades principales, sino que se extiende a zonas rurales y periféricas.
Para los peruanos, este escenario representa una transformación tangible en la forma de acceder a servicios cotidianos. El pago QR no solo simplifica las transacciones, sino que también reduce dependencia de efectivo y mejora la accesibilidad en zonas donde los bancos o puntos de venta tradicionales son escasos. Especialmente en contextos de baja conectividad o escasos recursos, el uso de un celular para pagar un servicio es una solución práctica y económica. A medida que el hábito se afirma, los usuarios pueden esperar mayor integración con otros servicios digitales, como el acceso a servicios públicos o la gestión de contratos.
Este avance no es solo un dato técnico, sino una señal de cambio en la economía familiar y local. Para quienes viven en regiones menos urbanizadas, el QR puede ser el primer paso hacia una vida más digital y autónoma. Sin embargo, persisten desafíos como la falta de alfabetización digital o el acceso a dispositivos móviles, que deben ser abordados para que el beneficio de este sistema sea equitativo. En el caso peruano, donde la diversidad regional es amplia, el crecimiento del pago QR podría ser clave para cerrar brechas en el acceso a servicios básicos.
