Segun Gestión Tu Dinero, el pago mínimo de una tarjeta de crédito, aunque evita moras en el periodo correspondiente, no liquida la deuda. Esta práctica, aunque común, puede tener consecuencias negativas a largo plazo, especialmente en la evaluación del perfil crediticio por parte de instituciones financieras. La Asociación de Bancos del Perú (Asbanc) destaca que el monto mínimo no representa una solución efectiva, pues no reduce el saldo principal y deja pendiente el pago de intereses acumulados.
El cálculo del pago mínimo no se basa en una fórmula universal como el 5% o el 10% del saldo total. Este porcentaje varía según la composición de la deuda y las condiciones específicas del banco. Por ejemplo, una tarjeta con límite de S/ 5,000 que mantiene una deuda cercana a ese límite puede ser interpretada como un uso inadecuado del crédito, incluso si se paga a tiempo. El banco, al evaluar el perfil del cliente, percibe un uso elevado de la línea disponible, lo que sugiere menor capacidad de holgura financiera.
Cuando se realiza el pago mínimo de forma recurrente, el saldo no se liquida y se traslada a los siguientes estados de cuenta. Esto provoca que los intereses se acumulen, generando un ciclo de endeudamiento que puede durar meses o incluso años. Cada vez que se mantiene una deuda pendiente, el costo total del crédito aumenta significativamente. Además, el comportamiento de pago prolongado puede ser percibido como un riesgo de sobreendeudamiento, especialmente si se combinan nuevas compras con el saldo pendiente.
Las entidades financieras, al evaluar un préstamo o una tarjeta adicional, no solo revisan el historial de pagos, sino también el saldo total, la cuota mensual, los ingresos del cliente y su comportamiento financiero general. Un perfil con pagos mínimos repetidos puede ser visto como menos estable, lo que reduce la posibilidad de obtener nuevos créditos o líneas de financiamiento. Esto afecta directamente a quienes dependen de crédito para cubrir gastos imprevistos o inversiones.
Para los peruanos, este comportamiento puede representar un riesgo real, especialmente en un contexto donde el acceso al crédito es clave para la compra de bienes, vivienda o educación. Aunque el pago mínimo parece una opción segura, su uso constante puede comprometer la solvencia financiera a largo plazo. Es fundamental entender que mantener una deuda activa, sin liquidarla, no solo eleva el costo financiero, sino que también limita las oportunidades futuras de crecimiento económico personal. La elección de pagar más que el mínimo, aunque inicialmente más costosa, fortalece el perfil crediticio y abre puertas a mejores condiciones de crédito.
