Según Gestión, Pacific Control, empresa peruana especializada en inspecciones, certificaciones y pruebas técnicas, ha adquirido las operaciones de laboratorio de International Analytical Services S.A.C. (INASSA), en una operación que duplica su facturación en servicios de análisis y aumenta la cantidad de ensayos acreditados disponibles al mercado. Aunque el monto de la transacción no fue revelado, el cambio implica una reconfiguración clave del ecosistema técnico en el sector de certificación de productos agrícolas. El laboratorio, que operó bajo la denominación INASSA desde su fundación en 1981 hasta 2013, recupera su nombre original tras ser absorbido anteriormente por NSF, entidad estadounidense de salud pública. Esta adquisición se limita al ámbito de laboratorios; NSF conserva sus otras líneas de servicio en el Perú.
La importancia del movimiento radica en la función que cumplen los laboratorios en la exportación agrícola. Son los únicos actores encargados de verificar que productos como arándanos, uvas o paltas cumplan con normativas sanitarias de mercados internacionales, incluyendo Estados Unidos, la Unión Europea y Asia. Para el sector peruano, este tipo de certificación es un pilar fundamental en la competitividad de sus exportaciones. Pacific Control afirma que la integración de INASSA amplía su capacidad técnica en alimentos, farmacia, minería y gestión ambiental, fortaleciendo así su posición como proveedor de servicios de calidad.
El grupo ya opera en cinco países, incluyendo Perú, Ecuador, Estados Unidos, México y Brasil, con más de dos décadas de presencia en el mercado. Eduardo Scerpella, presidente de Pacific Control, destacó que la operación marca un punto de inflexión en su evolución, no solo por el crecimiento financiero, sino por la reafirmación de su objetivo de convertirse en referente latinoamericano en infraestructuras de calidad técnica. La trayectoria de INASSA, construida en más de cuatro décadas, se convierte ahora en base para un nuevo ciclo de innovación y desarrollo técnico.
Para los consumidores y productores peruanos, este desarrollo significa mayor certeza en la calidad de los productos exportados. Al contar con un laboratorio local con más de cuatro décadas de experiencia, el sector agroindustrial puede reducir tiempos de certificación, mejorar la transparencia en la cadena de valor y fortalecer el acceso a mercados exigentes. Además, la presencia de un operador local con capacidad técnica ampliada puede acelerar la adopción de estándares internacionales, lo que beneficia tanto a los agricultores como a los compradores extranjeros. En un contexto donde la calidad es clave para la exportación, esta adquisición no solo refuerza la infraestructura técnica, sino que también posiciona al Perú como un actor más sólido en la regulación de alimentos.
