Según Gestión, Otto Grill ha iniciado una transformación estratégica en su modelo de negocio, impulsando su expansión no solo mediante la apertura de nuevos restaurantes, sino también mediante la reestructuración de su operación interna. La cadena, que actualmente cuenta con 31 unidades en el país, prevé cerrar 2025 con cuatro nuevas aperturas: en Cencosud La Molina, Mallplaza Comas, The Square (Surco) y Marina Center. Este incremento, que representa una expansión del 22% en comparación con el mismo periodo del año anterior, se proyecta como un punto clave para el crecimiento del próximo año, con una expectativa de crecimiento entre el 15% y el 20% en 2027.
La estrategia central de esta evolución se centra en resolver el desafío de atender simultáneamente a los comensales en el salón y a los usuarios del delivery. El gerente general de la cadena, Luis Salazar, destacó que los pedidos por entrega coinciden con las horas de almuerzo y cena, momento en que el flujo en los locales se vuelve intenso. Para mitigar este impacto, Otto Grill ha implementado una dark kitchen en Surquillo, cuya función es preparar solo pedidos para entrega, dejando así los espacios físicos libres para una atención más personalizada y eficiente. Esta solución no solo mejora la experiencia del cliente en el local, sino que también permite optimizar los recursos operativos y consolidar una infraestructura más escalable.
A pesar del crecimiento del delivery, el canal presencial sigue siendo el principal motor de ventas. Actualmente, los ingresos por entrega representan entre el 15% y el 17% del total, mientras que el resto del volumen proviene de clientes que eligen consumir en el interior de los restaurantes. Esta preferencia, según Salazar, refleja una fuerte conexión entre los consumidores y la experiencia directa del espacio físico, lo que posiciona a Otto Grill como una marca que prioriza la calidad del servicio en el lugar.
Para los peruanos, especialmente en ciudades como Lima, esta evolución es un indicador claro de cómo las cadenas de comida rápida están adaptándose a nuevas realidades: la demanda de comidas rápidas, pero con una experiencia más humana. Mientras que el delivery se vuelve cada vez más común, el interés por espacios físicos que ofrecen ambiente, personalización y servicio cercano persiste. Este equilibrio entre eficiencia logística y experiencia en tienda podría ser clave para mantener la fidelidad de los consumidores en un mercado donde la satisfacción del cliente no se mide solo por el precio, sino por la calidad del momento de consumo.
