Según Bloomberg Línea, el banco estadounidense Bank of America (BAC) sostiene que el oro sigue en una tendencia estructural positiva a largo plazo, pero advierte que la corrección iniciada tras los máximos del inicio de 2026 podría extenderse más allá de lo esperado. Los analistas identifican similitudes técnicas entre el comportamiento actual del oro y los picos registrados en 1980 y 2011, destacando que ambos episodios mostraron avances fuertes seguidos por caídas significativas. Aunque el metal se encuentra dentro de un ciclo de crecimiento secular, no se han observado indicadores suficientes para concluir que el ajuste ha terminado.
El informe señala que los tres movimientos bajistas desde 1970 han registrado al menos una recuperación del 50% del avance anterior, lo que implica una posibilidad de retroceso hacia US$3.315 si 2026 se configura como un techo importante. Aunque el banco mantiene una postura optimista sobre el futuro del oro, subraya que el desafío clave no está en la magnitud de la caída, sino en el tiempo transcurrido desde el punto más alto. El impulso comenzó en octubre de 2023 y se mantuvo durante 121 semanas, mientras que la corrección actual solo ha durado 24 semanas. Esta diferencia en duración es vista como insuficiente para cerrar el ciclo de crecimiento.
Además, los expertos indican que el principal riesgo para mantener una perspectiva alcista radica en el tiempo, más que en el precio. No descartan un escenario de doble corrección, donde el oro experimentaría un rebote hasta una zona próxima a US$4.400 antes de caer nuevamente hacia los niveles de US$3.703 a US$3.605. Este tipo de movimiento podría generar volatilidad significativa en los próximos meses, especialmente en la segunda mitad del año.
Para los inversores peruanos, este panorama representa una advertencia clave: aunque el oro ha mostrado una tendencia histórica de crecimiento, su evolución en el corto plazo puede ser inestable. El mercado actual no ha alcanzado un punto de equilibrio técnico, y las condiciones de riesgo persisten. En un contexto de inflación moderada y tasas de interés estables en el Perú, los inversores deben evaluar cuidadosamente su exposición al oro, considerando que un retroceso podría afectar tanto a los fondos como a los productos derivados. La falta de claridad en el cierre de la corrección obliga a mantener posiciones equilibradas, con participación moderada y una estrategia de salida flexible.
El análisis de Bank of America, aunque no ofrece una predicción definitiva, permite entender que el oro no está en un punto de estabilización, sino en una fase de transición. Para quienes están considerando inversiones en metales, esta perspectiva subraya la importancia de diversificar y no depender exclusivamente de este activo en momentos de incertidumbre.
