Según Bloomberg Línea, el precio del oro registró su mayor caída desde marzo este viernes, disminuyendo un 3,27% y cerrando en 4.328,45 dólares por onza. Este movimiento eliminó casi por completo las ganancias acumuladas desde enero, dejando al activo con un crecimiento anual de apenas 0,2%. La corrección se produjo tras la divulgación del informe de empleo de mayo en Estados Unidos, que reveló una generación de 172.000 puestos de trabajo, cifra que superó ampliamente las proyecciones del mercado. El desempleo se mantuvo estable en 4,3%, consolidando la robustez del mercado estadounidense a pesar de las tasas de interés elevadas.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro aumentaron significativamente tras el informe, mientras que el dólar se reforzó frente a principales monedas internacionales. Estos cambios generan una mayor oportunidad de inversión en activos que generan rentabilidad, como los títulos gubernamentales, lo que incrementa el costo de mantener el oro, un activo que no produce ingresos. La presión sobre el metal precioso se intensifica por la combinación de un entorno monetario más restrictivo y una economía laboral sólida que pone en duda cualquier posibilidad de reducir las tasas de interés en los próximos meses.
El analista Felipe Barragán de Pepperstone destaca que la fortaleza del mercado de empleo estadounidense ha eliminado expectativas de recortes en el corto plazo, obligando a los inversores a mantener una postura más conservadora. Este escenario, según él, seguirá afectando a activos como los bonos soberanos y los divisas emergentes, así como al oro, en las próximas semanas. El director global de estrategia de mercados de Brown Brothers Harriman, Elias Haddad, afirma que el oro enfrenta una presión doble: el aumento de los rendimientos reales y el fortalecimiento del dólar. Ambos factores reducen la atracción del oro como refugio, especialmente en un contexto de alta volatilidad financiera.
Para los inversores peruanos, este comportamiento del mercado ofrece una advertencia clave. Aunque el oro ha sido históricamente un instrumento de protección frente a la incertidumbre, su valor está directamente vinculado a las condiciones económicas globales y a la política monetaria de Estados Unidos. En un entorno donde las tasas de interés se mantienen altas, el oro pierde competitividad frente a activos que generan retornos. Los peruanos que gestionan su portafolio deben considerar esta dinámica al evaluar si mantener o ajustar sus exposiciones al oro. La decisión debe basarse no solo en la historia del metal, sino en cómo las decisiones de política monetaria en el país más grande del mundo influyen directamente en el comportamiento de activos de alto valor como el oro.
