Segun Gestión, Lagardère Travel Retail ha reforzado su presencia en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez con una oferta gastronómica consolidada, tras más de un año de operaciones en la nueva terminal. La empresa, que gestionaba ya servicios de duty free en la antigua terminal, trasladó su operación a la infraestructura actual, manteniendo su línea de productos y ampliando su portafolio en el entorno nacional e internacional. Actualmente, opera 13 propuestas alimenticias, distribuidas entre zonas de servicio internacional y nacional, con cinco marcas en el patio de comidas internacional, dos conceptos de casual dining —como Kira y Callao— y otras marcas del grupo, incluyendo Natoo y Wok to Gate.
En el ámbito nacional, se encuentran establecimientos como Puku Puku, Pan Sal Aire, Las Reyes y un local de Natoo, además de restaurantes como Burger Boy, Tori, Lucha Sanguchería, KO y Sakai. Los conceptos de casual dining, destacados por su enfoque en experiencias personalizadas y servicio en mesa, fueron diseñados en colaboración con el chef peruano Jaime Pesaque, quien también ha integrado nuevas marcas al catálogo. Esta estrategia, según Miguel Ruiz, director general de Lagardère Travel Retail Perú, se alinea con la demanda creciente de experiencias alimenticias de alto valor en entornos aéreos.
La evolución del sector aeropuerto en Perú ha impulsado la necesidad de ofrecer opciones gastronómicas diversas, fáciles de acceder y que reflejen la identidad local. En este escenario, la presencia de marcas nacionales como Puku Puku o Pan Sal Aire no solo atrae a turistas, sino que también genera reconocimiento dentro del mercado interno. Los viajeros que llegan o salen de Lima, especialmente en horarios pico, encuentran una selección equilibrada entre opciones tradicionales y modernas, lo que refuerza la funcionalidad del aeropuerto como espacio de conexión y consumo.
Para el lector peruano, este desarrollo representa una oportunidad directa de ver cómo el sector de servicios aeroportuarios está incorporando productos locales y experiencias culturales. Al mismo tiempo, muestra que las inversiones en infraestructura aeroportuaria no solo mejoran la eficiencia logística, sino que también generan valor económico en el entorno de los servicios turísticos. La presencia de marcas nacionales en el aeropuerto refuerza la identidad local en espacios de tránsito, donde el turismo y la economía informal se entrelazan. Esto puede traducirse en mayor atractivo para viajeros nacionales, así como en una base sólida para el crecimiento de pequeñas y medianas empresas en el sector alimenticio.
