Segun BEA Wire (US Bureau Econ. Analysis), el Instituto de Análisis Económico de Estados Unidos ha ampliado sus estadísticas sobre cadenas de valor globales, ofreciendo una visión más detallada de cómo los bienes y servicios producidos en el país integran tanto elementos nacionales como importados. Estas cifras, conocidas también como estadísticas de comercio en valor agregado, detallan la participación de la producción doméstica y extranjera en las cadenas de suministro internacionales. Desde mayo de 2024, el organismo presenta datos que abarcan toda la economía estadounidense, no solo en exportaciones, sino en todos los sectores que componen el Producto Interno Bruto (PIB).
El cálculo tradicional del PIB excluye el valor total de los bienes importados, lo que genera una brecha de información sobre cómo esos imports se distribuyen entre las componentes del PIB: gasto de consumidores, inversión empresarial, gasto público y exportaciones. Hasta ahora, solo se tenían datos parciales sobre el papel de los insumos extranjeros en la producción nacional. Con la nueva herramienta, denominada Global Value Chain Analyzer, se puede analizar el origen del valor en productos finales, desde sus insumos hasta su consumo final. Los datos permiten observar el aporte de industrias nacionales y de importaciones intermedias —como metales importados para la construcción— y de bienes terminados, como vehículos extranjeros vendidos en EE.UU.
El análisis permite navegar hacia atrás en la cadena de producción, identificando qué países o sectores contribuyen directamente al valor de bienes que consumimos. Por ejemplo, en el caso de medicamentos comprados por ciudadanos estadounidenses, se puede descomponer el valor agregado en parte nacional, parte de insumos importados y parte de productos terminados de origen extranjero. La base de datos cubre desde 2007 hasta 2024, y permite filtrar por tipo de bien, por industria estadounidense, y por relaciones comerciales con siete regiones: Canadá, China, Europa, Japón, México, el resto de Asia y el Pacífico, y el resto del mundo.
Para el lector peruano, este tipo de datos revela la profundidad de la integración global en las cadenas de producción. Aunque el Perú no es un exportador clave en el sistema estadounidense, las estadísticas muestran cómo los bienes que consumimos —como automóviles, medicinas o maquinaria— dependen de insumos provenientes de diversas regiones. Esto significa que las políticas de desarrollo industrial, la regulación de importaciones o la promoción de tecnologías locales deben considerar no solo el valor agregado local, sino también cómo las cadenas internacionales afectan al mercado interno. Al comprender mejor el origen de los bienes que usamos, el país puede diseñar estrategias más efectivas para fortalecer su posición en el mercado global y reducir la dependencia de productos importados.